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Reportaje:Apuntes

El bulevar de las universidades

Una avenida en expansión une y separa a la vez los campus de la Politécnica y la Universitat

Cerca de 55.000 estudiantes se mueven en torno a la avenida de los Naranjos. Las dos mayores universidades valencianas están separadas por esta avenida; colarse de una a otra es tan sencillo como cruzarla. El campus de Vera de la Politécnica, con casi 35.000 personas y el de Tarongers, de la Universitat de València con unos 20.000 que cursan estudios de las áreas de sociales y jurídicas, "se miran" de lado, mientras crecen en dirección hacia el mar. A un lado, la Ciudad Politécnica de la Innovación expandiéndose. Al otro, las nuevas instalaciones deportivas de la Universitat. Aunque cada uno funciona de manera autónoma, estudiantes, profesores y personal de la administración de uno y otro lado coinciden en paradas de tranvía y comparten otros servicios, como los existentes en la galería del edificio Galileo Galilei, en cuyo interior se encuentra un colegio mayor, adscrito a la Politécnica, donde se alojan estudiantes de las universidades vecinas.

Ambos campus han expresado interés por que la Ronda Norte no atraviese la avenida

El consejo colegial de la residencia estudiantil lo componen alumnos de ambas. Conjuntamente organizan todo tipo de actividades. En estos lugares se diluyen las denominaciones académicas de origen. La cercanía llega a confundir: "¿A los nuevos edificios de la Politécnica?", espeta el taxista al indicarle que vamos a la Avenida dels Tarongers, o la camarera de la cafetería Campus, para la que todos sus clientes "son de la universidad, de la Politécnica", ignorando los enormes letreros que coronan los edificios de la Universitat en la cera de enfrente. En parte, es el peso de la historia. La Universitat fue la última en llegar, en 1995, a un espacio que la Politécnica empezó a erigir a las afueras de Valencia a finales de los sesenta, hasta ocupar los casi 600.000 metros cuadrados actuales, frente a los 300.000 urbanizados (129.000 construidos) por la segunda, que imparte 60 titulaciones en tres campus distintos.

Como campus, el de Tarongers y el de Vera siguen modelos distintos. La Politécnica es titular de los edificios y sus exteriores, de los que asume los gastos. El recinto está vallado y en su interior se integra un entorno verde de 110.000 metros cuadrados, el Ágora, un recinto estudiantil que incorpora la biblioteca, la Casa del Alumno y tiendas diversas: farmacia, peluquería, tienda de deportes, por citar algunas. En cambio, la Universitat es propietaria de los edificios. Las calles son municipales.

Con independencia de ello, ambos campus comparten problemáticas comunes. La más apremiante se refiere a la avenida que les enlaza y que podría separarlas de convertirse en una vía rápida y tráfico pesado al quedar como el tramo final de la Ronda Norte. El vicerrector de Infraestructuras de la Universitat, Aurelio Beltrán, confirma que "ya con el anterior equipo rectoral ambas universidades han conversado sobre este tema y han transmitido a los dirigentes del Ayuntamiento la preocupación", proponiéndoles que estudien otra alternativa. "Pretendemos evitar que se repita lo de Magisterio", dice, aludiendo a una escuela asomada a la gran vía que conduce a la Ciudad de las Ciencias.

Por otra parte, un grupo de investigadores del departamento de Transportes de la Politécnica de Valencia está llevando a cabo un proyecto de análisis sobre los hábitos de movilidad de la comunidad universitaria de la avenida. Para lo que han pedido la colaboración voluntaria de los miembros de la Universitat. "La concentración de más de 50.000 personas provoca problemas de aparcamiento, congestión de tráfico en hora punta, problemas de contaminación acústica y atmosférica que todos sufrimos. Conocer las actividades que realizamos será mejor para planificarnos", señala el profesor responsable de este proyecto Tomás Ruiz, que está financiado por la Generalitat.

En el devenir diario, María José Pascual, una de las encargadas de la peluquería de la Politécnica atiende "si hay hueco" a los estudiantes de la Universitat atraídos por los precios. En la agencia de viajes de la galería Galileo profesores de ambos campus tienen abiertas cuentas, según dice su responsable Cristina Navas, aunque la mayoría son de la Politécnica. Por si fuera poco, en el edificio Galileo hay una delegación de la Universidad de Florida donde los estudiantes americanos conviven a caballo de dos campus.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de marzo de 2004