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Reportaje:

El hipódromo de la Zarzuela ya tiene nuevo diseño

Los arquitectos Jerónimo Junquera y Liliana Obal rehabilitarán las instalaciones del monte de El Pardo

El hipódromo de la Zarzuela ya ha elegido a los cirujanos encargado de retocar su cara. Los arquitectos Jerónimo Junquera y Liliana Obal serán los responsables de rehabilitar, modernizar y poner al día las tribunas y los edificos anexos al recinto hípico, así como el diseño de su entrada principal. Su idea: "Poner en valor que existe del edificio, siendo conscientes de que hay que adaptarlo al siglo XXI", afirma Junquera.

Hasta 42 estudios de arquitectura han participado en el concurso de ideas para acometer la segunda fase del proyecto de rehabilitación del recinto hípico situado en el monte de El Pardo, que permanece cerrado desde hace siete años, y cuyas reformas empezaron a finales de 2003. "A la hora de acometer un proyecto de esta envergadura hay que conocer el mundo del caballo, y saber que el público de este espectáculo necesita espacios libres", reflexiona el ganador del proyecto. Porque, reconoce Junquera, no es lo mismo levantar una pista de tenis que un recinto hípico: "De los pocos minutos que dura una carrera, el tiempo que pasa hasta la siguiente la gente se mueve continuamente, hace apuestas, visita a los caballos. El recinto tiene que estar al servicio de la gente".

El recinto hípico está concebido como un espacio libre que esté al servicio del público que asista a las carreras

Estos arquitectos han combinado en el proyecto la recuperación, la modernización y la puesta en valor de los edificios existententes. Van a eliminar las conocidas en el argot como adherencias arquitectónicas. "El edificio ha sufrido algunas modificaciones desde que fue terminado en 1935. Se le han ido añadiendo zonas a medida que las necesidades así lo requerían. Esto ha supuesto que queden áreas que no se adecuan al concepto original de la construcción", explica el experto. Junquera concibe el proyecto como un lugar donde "ir a pasar la tarde con toda la familia viendo los caballos".

A partir de esta concepción, se va a ampliar el paddock -lugar donde el público puede ver a los caballos antes de las carreras- , construyéndolo más profundo, de modo que un mayor número de personas puedan presenciar este espectáculo. Además está prevista la instalación de una cafetería panorámica en la tribuna central, y la reubicación de los palcos en las terrazas de las tribunas bajo las marquesinas de hormigón. Los más pequeños disfrutarán de sus propios espacios en la zona infantil.

El hipódromo de la Zarzuela, obra de los arquitectos Arniches y Domínguez, tiene como pieza clave una tribuna cuyo voladizo es obra del ingeniero Eduardo Torroja, que supuso en el momento de su construccion, hace casi siete décadas, una auténtica innovación. La novedad principal fue la cubierta de la tribuna, que tiene consideración de Bien de Interés Cultural. Está construida con láminas en forma de hiperboloides, que con sólo cinco centímetros de espesor en los extremos de los voladizos soportan todos los esfuerzos, sin necesidad de nervios ni refuerzos.

Junquera, que participa en proyectos en hospitales, oficinas, viviendas, y de una escuela de vela, entre otros, reconoce los problemas que entraña trabajar en un edificio de gran valor. En su opinión, la clave reside en encontrar el equilibrio entre la estructura original y las nuevas necesidades. "Las nuevas ideas no tienen por qué ser miméticas a las originales, pero tampoco pueden desvirtuar la construcción inicial".

El arquitecto pone como ejemplo su actuación en la Biblioteca Nacional años atrás: "Cuando los lectores volvieron a la sala de lectura no apreciaban ningún cambio, y en realidad la habíamos reformado al completo", dice. Y añade: "En el hipódromo lo sustancial no va a variar, se mantendrán las estructuras actuales, pero adecuadas a las necesidades del público, que estará más cómodo".

Desde ayer ya hay un equipo de arquitectos del estudio ganador del concurso trabajando in situ. La sociedad Hipódromo de la Zarzuela, SA, participada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con el 90% de las acciones, y por Loterías y Apuestas del Estado, en un 10%, pretende que las obras de esta segunda fase (presupuestadas en 18 millones de euros) estén terminadas en mayo de 2005.

"Nos apetecía mucho embarcarnos en un proyecto tan arriesgado", confiesa Junquera, cuya experiencia está acreditada por haber desarrollado proyectos de rehabilitación como la de la Residencia de Estudiantes, o centros de alto rendimiento deportivo.

Cambio de residencia

Las 32 familias que viven en casas situadas en la zona de las cuadras del recinto hípico situado en los montes de El Pardo van a ser realojadas en otras zonas de Madrid, en menos de dos meses. A este compromiso llegaron a mediados de este mes la sociedad Hipódromo de la Zarzuela, SA, y la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV).

La EMV asignará una vivienda de nueva construcción a todos los residentes que cumplan los requisitos, y se les ofrecerá la posibilidad de comprarla o suscribir un contrato de alquiler a largo plazo.

En el hipódromo, en unas casas construidas sobre las cuadras, residían muchos entrenadores de caballos. Con el paso del tiempo y el abandono del recinto las instalaciones se fueron deteriorando, y en algunos casos, las casas fueron ocupadas por personas ajenas al recinto hípico.

Personal de la EMV se está poniendo en contacto con los afectados para conocer sus situaciones personales y preferencias para ofrecerles el tipo de vivienda más ajustado a sus necesidades. La sociedad Hipódromo de la Zarzuela se comprometió a ayudar a las familias en los gastos originados por el traslado.

El acuerdo entre la EMV y el hipódromo cerró una asignatura pendiente en el sector, y sirvió, según fuentes informantes, para dar un paso en la recuperación y modernización del recinto madrileño.

La sociedad Hipódromo de la Zarzuela, SA, se hizo cargo de la gestión del recinto en septiembre de 2003. En esa fecha firmó el contrato de concesión para los próximos 25 años con Patrimonio Nacional, propietario de los terrenos. Las obras de rehabilitación estarán terminadas en mayo de 2005.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de marzo de 2004

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