LA GUERRA DE IRAK, UN AÑO DESPUÉS

Bagdad refuerza la seguridad en el aniversario del ataque

Apenas el refuerzo de las medidas de seguridad y el aumento del número de periodistas recordaban ayer en Bagdad el primer aniversario de la invasión de Irak. Los iraquíes han ignorado la conmemoración, divididos entre la satisfacción por la derrota del dictador y la humillación de la presencia de soldados extranjeros en su suelo. La violencia política causó dos nuevas muertes, en Mosul y Kirkuk.

El temor a que los insurgentes aprovecharan el simbolismo de la fecha para dar un golpe de efecto ha llevado a las tropas norteamericanas a intensificar la vigilancia en la capital. Desde el pasado miércoles está en marcha la Operación Promesa de Hierro "para combatir el terrorismo". Más patrullas, más puestos de control e, inevitablemente, más intrusión en la vida de los ciudadanos. No se trata sólo de una precaución. En los días precedentes una nueva oleada de atentados se ha cobrado una veintena de vidas. Se acercan al medio millar los civiles muertos en menos de dos meses.

En comparación, la jornada de ayer transcurrió con inusitada calma. Embutido entre dos festivos (el día anterior fue viernes y hoy se celebra el inicio de la primavera), el sábado permitió que los funcionarios hicieran puente y que las calles de la capital se encontraran menos congestionadas de lo habitual.

Sin embargo, en Mosul, a 350 kilómetros al norte de Bagdad, un obús de mortero lanzado contra la sede de la Unión Patriótica del Kurdistán, uno de los dos principales partidos kurdos, causó la muerte de un peatón y dejó heridos a otros cuatro civiles. Un poco más al este, en Kirkuk, un policía iraquí fue abatido a tiros por desconocidos y hubo un intento de asesinato contra el jefe del frente turcomano, Sobhi Saber. Ambas ciudades, cuyo control se disputan árabes y kurdos, vienen siendo escenario de ataques contra las fuerzas de la coalición y los grupos que colaboran con ellas.

El portavoz militar de la coalición, el general estadounidense Mark Kimmitt, explicó que las explosiones que la noche anterior sacudieron el centro de Bagdad habían sido el resultado de tres cohetes lanzados contra la "zona verde", donde se localiza la sede de la administración provisional de la coalición. "Dos cayeron dentro del recinto, en una zona vacía, y el tercero fuera del perímetro de seguridad", dijo Kimmitt antes de asegurar que no habían causado daños significativos, pero que un contratista británico había resultado ligeramente herido.

Kimmitt anunció también el arresto preventivo de seis soldados estadounidenses destinados en la prisión de Abu Gharib, después de que varios detenidos iraquíes presentaran quejas por malos tratos. Aunque el general no entró en detalles, dijo que los incidentes bajo investigación se produjeron a finales del año pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 20 de marzo de 2004.

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