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Fallecen dos ancianas en el incendio declarado en su caserío de Beasain

Un hermano logró salvarse del fuego, cuyas causas se desconocen

Dos hermanas de avanzada edad, María y Teresa Lasa, de 81 y 78 años, fallecieron la pasada medianoche en Beasain tras quedar atrapadas en el incendio que se declaró en el caserío donde vivían. En el momento del suceso se encontraba también en la vivienda un hermano de las víctimas, José, de 64 años, que logró escapar ileso de las llamas. Los Bomberos investigan aún las causas del siniestro, que sólo dejó en pie los muros.

El incendio se desató entre las 2.30 y las 2.55 de ayer en el piso superior del caserío Endrio, donde se encontraban las habitaciones en las que descansaba la familia. Al parecer, una de las víctimas se percató de las llamas y empezó a gritar ¡"fuego, fuego"!. José se levantó y trató de socorrer a sus hermanas. Pero no pudo. Las llamas y el humo se lo impidieron. El hombre huyó del fuego hacia el exterior de la vivienda y consiguió salvar la vida. Así lo explicó ayer Damián Oñederra, sobrino y vecino de las fallecidas, horas después del suceso y tras oír el relato de su tío.

Fue otro vecino el encargado de dar la voz de alarma a SOS Deiak. Eran las 2.55. Los Bomberos acudieron a la vivienda, ubicada en Aratz-Matxinbenta, un barrio de caseríos dispersos situado entre Beasain y Azpeitia, y allí se encontraron con un "importante" incendio que les impidió acceder a la casa hasta primeras horas de la mañana.

El fuego quedó controlado hacia las 4.30, pero los bomberos no rescataron los cuerpos sin vida de María y Teresa Lasa hasta pasadas las 8.00, ya que las intensas llamas, alimentadas por la madera de las vigas y la escalera, provocaron el derrumbe de la cubierta y calcinaron el interior del caserío, según informaron fuentes del Cuerpo de Bomberos y del Departamento de Interior. Los cadáveres de las ancianas fueron trasladados a media mañana al Servicio de Patología Forense de San Sebastián para practicarles la autopsia.

"Sólo han quedado los muros", se subrayó desde Interior para reflejar la fuerza del fuego, cuyo control requirió la intervención de seis dotaciones del Servicio de Bomberos de la Diputación de Guipúzcoa procedentes de Azpeitia, Ordizia y Tolosa. Los últimos efectivos se retiraron pasadas las 18.00, después de apagar los últimos rescoldos.

A última hora de ayer, los Bomberos desconocían aún las causas del incendio. "Cuando el fuego es tan virulento, es difícil que queden indicios", señaló un miembro del servicio de Azpeitia, quien insistió en que la estructura de madera de la vivienda contribuyó a que las llamas se extendieran con rapidez. El caserío era "bastante viejo", reconoció Oñederra. Aún así, la casa -habitada por cuatro hermanos, los tres afectados por el fuego y un cuarto que se encontraba hospitalizado por una operación de cadera- tenía una cocina económica nueva y la instalación eléctrica y de calefacción renovada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de marzo de 2004