Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:MATANZA EN MADRID | Manifestación en Barcelona

Cataluña se vuelca

Más de un millón de barceloneses muestran su solidaridad con las víctimas y protestan contra la guerra de Irak

"No al terrorismo, no a la guerra". Ésa fue la pancarta que más abundaba en la impresionante manifestación que sacó a las calles de Barcelona a más de un millón de personas en solidaridad con el pueblo de Madrid. Lo que había de ser una concentración silenciosa de condena del terrorismo tuvo momentos de tensión y adquirió un marcado tono antigubernamental tanto por los gritos que se profirieron como por las pancartas que portaban los manifestantes. La mayoría asociaban la matanza de Madrid a la implicación de España en la guerra de Irak.

El sentir de gran parte de los asistentes se expresó en abucheos al vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, y al líder del PP de Cataluña, Josep Piqué, cuando se incorporaron a la manifestación y al abandonarla. Ambos rechazaron situarse en la primera fila con el resto de los dirigentes políticos y se colocaron discretamente en la cuarta fila, junto a otros miembros del PP.

La Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona cifran en 1,5 millones los asistentes

La cabecera, situada tras una pancarta con el lema Cataluña con las víctimas de Madrid. Contra el terrorismo. Por la democracia y la Constitución, arrancó a las 19.00 horas en punto en el cruce del paseo de Gràcia con la calle de Aragó. Sólo logró avanzar dos manzanas, hasta la calle de la Diputació. A las 19.55 horas se dio por terminada la concentración, después de que Jordi Savall interpretara una versión de El cant dels ocellls, y los dirigentes políticos que ocupaban las primeras filas se retiraron.

En el centro de la primera fila estaban el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall; el alcalde de Barcelona, Joan Clos, y el presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach. A la izquierda de Benach, el líder de CiU, Artur Mas; el primer secretario del PSC, José Montilla; el secretario general del PP catalán, Rafael Luna, y el presidente de Iniciativa Verds, Joan Saura. A la derecha de Clos se situó el secretario general de Esquerra Republicana, Josep Lluís Carod Rovira, que fue recibido a su llegada con vítores por muchos de los asistentes y con algunos silbidos que se perdieron entre los aplausos. Además de Luna, el otro dirigente del PP que portó la pancarta fue el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Jorge Fernández Díaz.

Junto a los políticos, se situaron en la cabecera, entre otros, los secretarios generales de UGT y CC OO, Josep Maria Álvarez y Joan Coscubiela; el arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles; el presidente de la patronal Fomento del Trabajo, Juan Rosell; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Guillem Vidal, y Manuel Andreu, presidente de la federación de asociaciones de vecinos de Barcelona. En uno de los extremos se situaron los representantes de la asociación magrebí Ibn Batuta.

La riada humana ocupó la totalidad del paseo de Gràcia y buena parte de las calles adyacentes del Eixample -como la Rambla de Catalunya y la Via Laietana- y la plaza de Catalunya. La Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona cifraron la asistencia en 1,5 millones de personas. El espacio que ocupaban los manifestantes fue similar al de la concentración contra la guerra de Irak de febrero de 2003. Entonces, la Delegación del Gobierno, que ayer no ofreció cifras, redujo el número a 350.000 personas.

La consigna de guardar "respetuoso silencio" repetida por los altavoces fue desoída repetidamente por muchos de los asistentes que aguardaban el paso de la cabecera. Los gritos más coreados fueron el de "¡no a la guerra!" y contra el presidente del Gobierno central. Estos mismos lemas figuraban en numerosas pancartas, así como: "Éstas son las consecuencias de las Azores"; "Madrid y Bagdad, víctimas de la misma guerra", "Al Qaeda culpable, Aznar reponsable", "Éste es el precio de la guerra" y "Nueva York 11-S, Barcelona 11-M, Londres 11-?". La más abundante era: "No al terrorismo, no a la guerra".

Pero había de todo, como la pancarta que rezaba "pena de muerte a los terroristas". Abundaba particularmente la solidaridad con Madrid y sus ciudadanos: "Yo también soy madrileño" y "Cataluña con Madrid". Había algunas que expresaban un rechazo contra el lema oficial: "Barcelona con Madrid, Barcelona por la paz, la Constitución es otro tema" y "¿Qué pinta la Constitución aquí?".

En el resto de las capitales de provincia de Cataluña, la enorme asistencia también desbordó las previsiones de los organizadores. En Tarragona y en Lleida, la Guardia Urbana cifró en 40.000 los manifestantes, y en Girona se concentraron alrededor de 58.000 personas. Los lemas en contra del Gobierno del Partido Popular y la guerra de Irak también coparon la mayoría de las pancartas y los gritos.

Información elaborada por Enric Company, Josep Garriga, Pere Rusiñol y Francesc Valls.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de marzo de 2004