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Crítica:CRÍTICAS

El otro Rob Reiner

En un determinado momento de la carrera de un autor, ¿el talento se puede ir a tomar viento fresco? ¿Y la capacidad para saber diferenciar entre un buen proyecto, uno pasable y otro simplemente atroz? Hubo un día en que el realizador Rob Reiner estaba considerado como uno de los mejores artesanos del Hollywood moderno, capaz de fabricar grandes comedias románticas (Cuando Harry encontró a Sally), mágicos cuentos para chicos y grandes (La princesa prometida), potentes thrillers de horror (Misery) y clásicos dramas judiciales (Algunos hombres buenos).

Ahora, tras cuatro años sin dirigir, y atrancado desde Fantasmas del pasado e Historia de lo nuestro, firma con Alex y Emma no sólo su peor película, sino uno de los ladrillos más insoportables que un realizador de prestigio haya rodado últimamente.

ALEX Y EMMA

Dirección: Rob Reiner. Intérpretes: Luke Wilson, Kate Hudson, Sophie Marceau, David Paymer. Género: comedia romántica. EE UU, 2003. Duración: 96 minutos.

Un escritor del montón acuciado por una deuda (a la mafia cubana) se ve obligado a escribir su nueva novela en sólo 30 días, para lo que solicita la ayuda de una estenotipista (taquígrafa a máquina) que transforme en letras impresas una penosa, aburrida, vulgar y mil adjetivos más, historia de amor.

Así, Alex y Emma es, en la mitad de su metraje, una horrorosa película que se cuenta en off, y en la otra mitad, un sin gracia romance entre el novelista y la taquígrafa, que no avanza nunca y está construido a base de tópicos.

Ciertamente, resulta imposible explicar cómo un guión como éste, obra de Jeremy Leven (Don Juan de Marco), llega a convertirse en celuloide gracias a un gran estudio americano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de marzo de 2004