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Un ex socio de El Boulevard desmonta la tesis con que el municipio apoyó al centro

Asegura que los minoristas locales sabían que el complejo se construía para venderse

Tomás Núñez, ex directivo de la sociedad creada por el grupo de comerciantes de Vitoria que han participado como socios en el centro mercial El Boulevard, echó ayer por tierra la premisa sobre la que el Ayuntamiento adjudicó directamente, sin mediar concurso, el solar sobre el que se asienta el complejo: que el pequeño comercio local se integrara activamente en su gestión. Según Núñez, los minoristas "sospechaban", antes de firmar el contrato para la compra del suelo municipal, que El Boulevard iba a venderse y que su capacidad de control se esfumaría.

Núñez formó parte del primer consejo de administración de Inalco, sociedad que agrupa a 90 comerciantes locales y que es la promotora del centro junto a Eroski y la financiera holandesa ING. Su comparecencia ante la comisión creada en el Ayuntamiento de Vitoria para investigar la venta de El Boulevard a los tres meses de inaugurarse arrojó mucha luz sobre las cuestiones más controvertidas de la operación. Ante la pregunta clave de si los comerciantes sabían, antes de que el Ayuntamiento les facilitara un solar, que el centro se construía para venderse a una multinacional dijo: "Yo lo sospechaba, en el fondo lo sabía; y como yo, los demás".

Núñez enumeró los indicios que le llevaron a pensar que no iban a pintar nada en la futura gestión: "Eroski e ING formaron una especie de sociedad conjunta que sumaba el 70% de las acciones"; "Eroski nos dijo que, una vez construido el centro y puesto en marcha, su idea era desinvertir, abandonar las labores de promoción y comprar en propiedad el hipermercado y la gasolinera"; "los otros socios no permitieron a Inalco comprar en propiedad la galería comercial, que es lo más sustancioso del negocio y tampoco accedieron a firmar capitulaciones, es decir, cedernos algunos derechos".

Poca presión

Con este panorama, vio claro que a Inalco sólo le aguardaba un papel testimonial. "Se lo transmití a los otros ocho consejeros, pero el único que abandonó el barco por no estar de acuerdo fui yo. Los minoristas no íbamos a liderar nada. Teníamos las llaves de la operación para ejercer la fuerza, pero no lo hicimos. No entiendo lo que ha pasado", se lamentó. Núñez excusó al Ayuntamiento de Vitoria: "Creo que los concejales no sabían lo que estaba ocurriendo".

Sin embargo, la inmediata venta del centro a una gestora de inversiones de ING, con unas plusvalías de 30 millones de euros para los promotores, ha dejado en situación desairada al Ayuntamiento. La conveniencia de proteger el pequeño comercio local frente al desembarco de las grandes cadenas comerciales fue la razón que llevó a todos los grupos municipales, excepto la ilegalizada Batasuna, a adjudicar en 2000 a ese grupo promotor el estratégico solar del barrio de Zaramaga donde funcionó una acería de Sidenor.

Los terrenos habían sido adquiridos a la empresa siderúrgica dos años antes por 2.700 millones de las antiguas pesetas. Para poder adjudicarlo sin concurso, se aprobó un nuevo convenio a tres bandas: el Consistorio devolvía a Sidenor la propiedad de los 132.000 metros cuadrados con la condición de que lo traspasara a la promotora de El Boulevard, formada por ING, Inalco y Eroski. Esta pagó 4.194 millones (incluido el IVA) a Sidenor y el Ayuntamiento recibió 2.886 millones en concepto de aprovechamiento, pero condicionado a gastarlos en los accesos al centro.

Nuñez hizo un repaso pormenorizado de los avatares por los que pasó Inalco desde su creación, en 1998, hasta el momento de constituir con Eroski e ING la sociedad promotora en el verano del año 2000, poco antes de que el pleno municipal revocara el primer convenio con Sidenor. Eroski cuenta con el 35,7% de las acciones, ING con el 34,3% e Inalco con el 30% restante.

"Inalco", prosiguió Nuñez, "nació con la idea de que los minoristas locales lideraran un centro comercial en Vitoria, pero al final no ha podido ser". Reconoció que a los comerciantes les costó mucho aportar su parte a la sociedad, por lo que tuvieron que recurrir a la Caja Vital, que cuenta con más del 30% de Inalco. Los minoristas dieron sus primeros pasos con la cadena francesa de distribucion Leclerc, pero el alcalde Alonso les hizo ver que la única posibilidad de que el Ayuntamiento les cediera suelo para un centro era que se aliaran con Eroski. La firma vasca es una las grandes beneficiadas con la operación, ya que le permitió prescindir de su viejo hipermercado de Asteguieta e instalar el nuevo en una zona mucho más céntrica y atractiva comercialmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de marzo de 2004