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La Comunidad autoriza una carretera por un monte protegido de Alcalá

En el parque de los Cerros viven águilas reales y otras especies en peligro de extinción

La Consejería de Medio Ambiente ha autorizado que la carretera M-300 -que hay que modificar por su siniestralidad- atraviese el parque de los Cerros, un monte de Alcalá de Henares con alto valor natural donde viven águilas reales y otras especies en peligro. Hace dos años, Medio Ambiente eligió otro trazado de esta vía por su menor impacto ecológico, pero ahora ha cambiado de criterio a instancias de la Consejería de Infraestructuras. Los informes de dos catedráticos de la Universidad de Alcalá ponen en duda que la Comunidad haya cumplido con la legalidad.

El parque de los Cerros está situado junto al monte Gurugú, un extenso pinar con una flora y fauna de alto interés ecológico. Un informe elaborado por el biólogo Alberto Larrán, ex director de la Escuela Taller del Parque de los Cerros, destaca que en él viven 153 especies de aves, entre ellas águilas reales, perdiceras y culebreras; búhos y milanos reales, y el martín pescador. También está habitado por el sapillo moteado y el galápago leproso, ambos incluidos en el catálogo regional de Especies Amenazadas de la Comunidad.

Entre la flora existente en el parque de Los Cerros, destaca la presencia de la Nepeta belltranii, "una planta de las estepas de Ucrania que sólo se encuentra en dos sitios en España", según consta en el informe. Por todo eso, el parque está protegido como monte de utilidad pública por la Comunidad de Madrid. Sin embargo, según el PSOE de Alcalá, "este grado de protección es insuficiente y la zona debería ser declarada parque natural", en palabras del concejal socialista Fernando Marín. El problema es que esta zona protegida se encuentra muy cerca de la M-300, una carretera sobrecargada de tráfico, con muchas curvas y desniveles y altos índices de siniestralidad, que va desde Alcalá hasta el monte Gurugú.

La Dirección General de Carreteras, dependiente de la Consejería de Infraestructuras, lleva más de tres años estudiando cómo mejorar y ampliar la M-300. Por ello pidió en 2001 a la Consejería de Medio Ambiente una declaración de impacto medioambiental para que estudiara seis proyectos diferentes de mejora. Medio Ambiente emitió en noviembre de 2001 un informe en el que señalaba como "alternativa de menor impacto ambiental" la duplicación de la actual calzada, es decir, ampliar la carretera pero siguiendo el mismo trazado sin entrar al parque.

Ese mismo informe descartaba tres de las propuestas de Carreteras, señalaba que otras dos eran "viables desde el punto de vista medioambiental" y aconsejaba la sexta: la ampliación de la calzada. Las dos admitidas por Medio Ambiente tenían el mismo trazado -desde el acceso al cementerio de Alcalá hasta la intersección con las carreteras M-204 y M-213-, pasaban por el este de la zona verde y la cruzaban por un puente de 280 metros de longitud sostenido por siete pilares.

Duplicar el actual trazado de la M-300 no era sólo la opción de "menor impacto", como reconocía la propia Consejería de Medio Ambiente, sino también la más barata: 5,6 millones de euros. Las otras dos alternativas no descartadas por este organismo -una denominada "Este 2, una calzada" y la otra, "Este 2, dos calzadas"- costarían 6,4 y 7,75 millones.

Así las cosas, la Dirección General de Carreteras recalcó a Medio Ambiente que su opción preferida era la "Este 2, una calzada" y, según un informe interno de Medio Ambiente, "solicitó la modificación de impacto ambiental con objeto de hacer viable" esta solución.

Carreteras argumentó su demanda en un estudio realizado sobre seguridad vial que concluía que en el trazado a través del Parque de los Cerros la circulación de vehículos sería más rápida y con menores índices de siniestralidad.

Un portavoz de Carreteras explica que "la diferencia de impacto entre los dos proyectos barajados -el que amplía el actual trazado de la M-300 y el que atraviesa el parque- es pequeña, mientras que los beneficios en seguridad vial de la segunda opción son muy importantes". Este portavoz añade que Carreteras "se ceñirá escrupulosamente en su actuación a lo dictaminado por Medio Ambiente, según lo fijado por ley".

Declaración de impacto

La Consejería de Medio Ambiente modificó el 4 de noviembre de 2003 la declaración de impacto ambiental, y concluyó que la alternativa "Este 2, una calzada", es decir, la propuesta por la Dirección General de Carreteras, era "perfectamente viable desde el punto de vista ambiental".

Un portavoz de Medio Ambiente admite "que la modificación ha sido realizada a instancias de la Consejería de Infraestructuras", pero destaca que "en la segunda opción aprobada se garantiza el menor impacto en la zona protegida".

Sin embargo, el socialista Fernando Marín sostiene que el cambio de criterio de la Consejería de Medio Ambiente es, "como mínimo, muy cuestionable". "Tanto ella como la Dirección General de Carreteras han hecho un uso tendencioso de las declaraciones de impacto ambiental para permitir la construcción de una carretera que cruzará una zona de altísimo interés ecológico", argumenta.

La cuna de la ciudad actual

El socialista Fernando Marín sustenta sus críticas al trazado de la M-300 por el parque de los Cerros en sendos informes elaborados por dos catedráticos de la Universidad de Alcalá.

El primero, realizado por el catedrático de Derecho Administrativo Miguel Sánchez Morón, señala que "ejecutar esta obra implica modificar el planeamiento urbanístico municipal y desclasificar o expropiar parcialmente un monte de utilidad pública clasificado como tal por el Consejo de Gobierno regional".

El segundo informe, elaborado por el catedrático del departamento de Ecología del campus alcalaíno, Antonio Gómez Sal, señala "graves carencias en la metodología de evaluación de [la declaración] impacto", seguida por la Consejería de Medio Ambiente.

Este informe añade que, además de los daños que sufriría la fauna que habita el parque, el Gobierno regional debería tener en cuenta que el "impacto derivado de la afección a la calidad visual del paisaje" sería "muy alto", algo incompatible con "las características singulares y de alto valor ecológico" de la zona.

Jesús Domínguez, concejal de Medio Ambiente de Alcalá, asegura que "el Ayuntamiento está negociando este proyecto con el Gobierno regional para asegurar el desarrollo sostenible y el menor impacto a los ecosistemas protegidos de la zona".

Este parque no es sólo un monte de alto valor ecológico. También tiene un elevado valor arqueológico, ya que en uno de los cerros que lo componen estuvo ubicada la ciudad árabe que dio nombre a Alcalá de Henares.

En sus cantiles y barrancos anidan el cernícalo y el mochuelo. Y en sus suelos crecen especies esteparias como el esparto, así como encinas y coscojas. Este parque es también un "libro abierto" para los amantes de la geomorfología, es decir, de la ciencia que estudia la formación de los terrenos, ya que, aunque parezca increíble, la zona estuvo cubierta por el mar hace dos millones de años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de marzo de 2004

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