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Apuntes

Una legitimación académica de las fallas

Investigadores universitarios y profesores reivindican una mayor atención al estudio de la fiesta

Profesores universitarios han dirigido su atención a las fiestas de las Fallas, aunque a menudo hayan sido consideradas entre los exponentes de la cultura basura. De ahí la invitación a Estudiar les Falles, como Un repte per al coneixement de la societat valenciana que sugería el título de la mesa redonda celebrada la semana pasada en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universitat de València. Una invitación, señaló el profesor Gil-Manuel Hernández, al estudio de un vasto fenómeno sociocultural, un intento de legitimación intelectual de las ansias investigadoras de un puñado de profesores llegados de ámbitos científicos diversos.

A Josep Nácher, coordinador de la diplomatura de Turismo de la Universitat, le sorprende que "desde el ámbito estrictamente del turismo como materia de estudio, las fallas prácticamente no existen". Y eso a pesar de ser "un extraordinario complejo productivo y de su capacidad de generar marca de ciudad y de país en todo el mundo". El historiador de la ciencia y profesor de la Universidad de Valencia y de la Cardenal Herrera-CEU, Jesús Catalá, denuncia también éste desinterés por uno de los mayores observatorios sociológicos desde los que entender la plasmación de la ciencia en el ámbito de ésta singular expresión de la cultura popular. Catalá investiga la representación de la ciencia y los científicos en los monumentos y los llibrets falleros.

Desde la antropología social, el profesor Xavier Costa contrasta el interés que a las tradiciones y el pasado de la sociedad valenciana despiertan en los foros científicos internacionales, frente a la frialdad con que es recibida en el ámbito universitario valenciano. Autor de la tesis publicada por la Generalitat Valenciana, Sociabilidad y esfera pública en la festividad de las Fallas de Valencia, señala que esta tesis fue originariamente escrita en inglés durante su estancia académica en el Reino Unido. "Ofrecí al Ayuntamiento la publicación en inglés para intentar darle una trascendencia fuera del ámbito local, pero se me negó la posibilidad", recuerda Costa con cierta ironía.

El filólogo y profesor Jesús Peris, es quizá uno de los que ha llegado más lejos en sus prácticas de estudio. Desde hace años es responsable de un programa por el que estudiantes de Estados Unidos complementan sus estudios culturales con la convivencia con miembros de fallas de la ciudad. Peris considera de gran importancia el pequeño universo que gira alrededor de la fiesta. "A partir dels llibrets y de sus ripios poéticos", comenta, "podríamos entender la historia de nuestra transición, de la Batalla de Valencia". Un período que sin lugar a dudas ha tenido mucho que ver en el desprecio académico que sufren las Fallas. Gil-Manuel Hernández, reconocido especialista de la materia, recordó que fueron objeto de la manipulación y la instrumentalización política del franquismo. Pero para éste profesor y factótum de la Associació D'Estudis Fallers, la fiesta es un gran observatorio de realidades como la globalización o la hibridación cultural de la sociedad contemporánea. "Las Fallas", señala como ejemplo, "han reinterpretado y adaptado fenómenos como Disney, dando lugar a una hibridación". El profesor valenciano apela a la riqueza del mundo fallero para el campo científico expresado en múltiples manifestaciones y recuerda de paso algunas singularidades como el Museo del Ninot, "único en el mundo de sus características".

A pesar de la indiferencia general, "se ha avanzado bastante", dice Gil-Manuel Hernández, "y desde hace poco el Ayuntamiento de Valencia ha ofertado una beca para la elaboración de una tesis sobre la fiesta a la que se han presentado pocos estudiantes". Al respecto hay "centenares de trabajos parciales pero pocos estudios con más consistencia". Fue el investigador Antonio Ariño, actual vicerrector, uno de los precursores con libros como su tesis doctoral Fiesta y Sociedad en la Valencia contemporánea (Universitat de Valencia, 1990) o La ciutat ritual. La Fiesta de las Fallas (Antrophos, 1992). Gil-Manuel Hernández, animador de la Revista d'estudis fallers y autor de diversos ensayos sobre el tema encabeza un nutrido grupo de nuevos investigadores. Pero, curiosamente, el interés continua siendo de los forasteros, sin lugar a dudas menos afectados por los prejuicios de una pretendida cultura progresista que ve en las Fallas un instrumento de la reacción cultural autóctona. Es el caso de la romana Chiara Spizzichino, estudiante de comunicación audiovisual en Valencia y que ultima una tesis sobre las Fallas después de haber entrado hace dos años en contacto con la fiesta. O de Chantal Langejans, una holandesa que investiga las fiestas tras descubrirlas en Internet, como culminación de un máster de antropología que sigue en su país. "Me sorprende", comenta Chantal, "que la gente de aquí sólo vea una simple fiesta en las fallas, no es normal que vean su dimensión cultural y social". "Las Fallas son de una gran riqueza desde el punto de vista del conocimiento académico", espeta Chiara. "Ahora falta que se conozcan y se valoren científicamente en el extranjero para que aquí empiecen a interesarse", señala el profesor Xavier Costa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de marzo de 2004