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Alejandro Cuevas hace una sátira posmoderna de la sociedad actual

A Alejandro Cuevas (Valladolid, 1973) le pilló de improviso en 1999 la mención especial del jurado del Premio Nadal y el Premio Ojo Crítico por su segunda novela, La vida no es un auto sacramental. Ha tenido tiempo de reposar su literatura y ahora publica La peste bucólica (Losada), una corrosiva sátira de la sociedad actual. Sus personajes, que viven en Ciudad Gómez, una urbe en cuarentena por "la peste bucólica", son puro esperpento: un hipocondríaco que guarda su semen en el congelador con el fin de fundar una dinastía que convierta una isla en república independiente; un crítico de cine que escribe según el cráneo de sus directores, sin ver las películas; o un trabajador de funeraria que vende muertos para pruebas de sistemas de seguridad para coches.

Escribe los libros que le gustaría leer y describe La peste bucólica como "una fragmentación de narraciones". "La novela hace tiempo que tiene que ser una coctelera, no se pueden hacer tan lentas como las del siglo XIX", comentó Cuevas, que en el libro que ahora está escribiendo hablará del "precio de la vivienda, la saturación de las oposiciones o de cómo un filósofo tiene que trabajar de cajero para sobrevivir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 2004