Bayarri novela el desencanto de una generación con el trasfondo del 23-F

El escritor y periodista Francesc Bayarri acaba de publicar su segunda novela, Febrer (editorial L'Eixam), en la que narra el desencanto de una generación que ha vivido un tiempo de ilusión durante la caída del franquismo y ve cómo la materia de la que estaban construidos sus sueños no es tan sólida como esperaba y ansiaba. Corre el año 1981. "Es la historia de gente normal, de personas que no son héroes, que llegan al escepticismo tras pasar por el desengaño en todos los órdenes: ideológico, religioso, romántico e incluso vocacional", explica el autor.

Continúa así la labor iniciada en su anterior novela, L'avió del migdia (Premi València), ambientada en 1974, con el fin de proporcionar un fresco literario sobre la sociedad valenciana durante la transición, con la vista puesta también en las décadas posteriores, lo que sería ya motivo de otro libro.

No en vano, ése es el propósito del escritor que reconoce la posible influencia de la práctica periodística en su búsqueda de la claridad en el estilo, pero, en cualquier caso, prefiere no adelantar acontecimientos y centrarse en algunos hechos llamativos. Por ejemplo, el golpe de estado del 23 de febrero de 1981 significó en la ciudad de Valencia la salida de los tanques a las calles, y sin embargo, agrega el autor, no hay novelas, ni ensayos, ni investigaciones académicas o periodísticas realizados por valencianos que se hayan ocupado, desde una perspectiva enteramente valenciana, de un suceso de tanta importancia, de tantas ramificaciones y, en suma, de tanto interés. "Es sorprendente", afirma el autor, que aventura una explicación a este silencio: la vergüenza, el no volver sobre un comportamiento quizá ominoso.

Bando golpista

Bayarri, que ha trabajado como periodista en Levante o EL PAÍS y ahora en el gabinete de prensa de la Universitat de València, apunta que el bando golpista fue "obedecido por todos" en Valencia. Las radios lo emitían cada media hora de acuerdo con las órdenes recibidas de dos militares, sin informar entremedias de nada, al contrario de lo que pasaba en otros sitios como Madrid. "Allí secuestraron a todo el parlamento, y estaban con las metralletas en las puertas, pero algunos periodistas salieron, intentaron hacer algo, como dejar el micrófono abierto. Hubo gente que se movió en defensa de la democracia, pero en Valencia no pasó nada igual", argumenta el periodista, que considera que la situación era más grave en Madrid que en Valencia, a pesar de los tanques en la calle.

Bayarri habla con vehemencia del 23-F y de las circunstancias que lo rodearon, pero insiste en que el golpe de Estado no es más que una parte de su novela, importante, sí, pero no puede ocultar el relato del desencanto existencial de una generación.

Otro escritor valenciano Alfons Cervera presentará Febrer, junto con el autor, el próximo lunes 23 de febrero en la Casa del Llibre, 23 años después del Golpe de Estado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de febrero de 2004.

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