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ALERGOLOGÍA | El 30% de la legumbre está parasitada por el hemíptero 'Bruchus lentis'

Un artrópodo causa la alergia a las lentejas

Las emanaciones de las lentejas infectadas por el hemíptero Bruchus lentis, uno de los parásitos más frecuentes de esta legumbre, causa rinoconjuntivitis y asma ocupacional, según se desprende de un estudio coordinado por Alicia Armentia, del hospital Río Hortega, de Valladolid, publicado en la revista Allergy en noviembre pasado.

Las lentejas son unas de las legumbres que producen alergia con más frecuencia, sobre todo en los niños, y su incidencia va en aumento. Sin embargo, existen muy pocos pacientes en los que esta dolencia aparece por inhalación de los alergenos que desprende esta leguminosa, como sucedió en el caso presentado por la experta vallisoletana.

La sospecha del hallazgo sobrevino cuando después de practicar al paciente, un agricultor de 34 años que manipulaba esta legumbre y que sufría rinoconjuntivitis y crisis asmáticas, la prueba cutánea de la alergia a la lenteja diera negativo. Según los especialistas de este centro, el 30% de las lentejas están parasitadas por el Bruchus lentis. Alicia Armentia se propuso comprobarlo: pidió al paciente una muestra de los distintos tipos de lentejas con los que trabajaba, y partió una a una más de 100. La especialista constató que el artrópodo estaba muerto o vivo dentro de la lenteja, en todas las variedades, y en el porcentaje estimado por los expertos.

La alergia puede producir desde un leve trastorno digestivo hasta un 'shock' anafiláctico

El artrópodo provoca una reacción al inhalar la lenteja infectada, pero la ingesta es inocua

Para conocer la reacción del paciente, se prepararon nuevos y diferentes extractos: del cuerpo del artrópodo, de lentejas infectadas y de lentejas hervidas. Los resultados de las pruebas cutáneas fueron positivos a la alergia en los dos primeros casos y negativos cuando se realizó con extracto de lentejas puras o hervidas.

"El aspecto más importante del estudio radica en que a partir de ahora vamos a poder hacer mejores diagnósticos. Hasta hoy, cuando se practicaba esta prueba, que se realiza con extracto de lenteja pura, a veces daba negativo a pesar de la clara relación de los síntomas con la ingesta de esta leguminosa. A partir de estos resultados se podrían practicar los dos análisis, primero el de la alergia del extracto de la lenteja pura y, si los resultados son negativos, el del extracto de la lenteja infectada por este artrópodo del género Bruchidae", destaca Armentia.

Según la alergóloga, una de las razones por las que se puede haber incrementado la intolerancia y alergia a esta legumbre se debe, entre otras cosas, a que hasta hace unos años, cuando se recolectaban las lentejas se envasaban todas, tanto las que tenían buen aspecto como las que estaban más deterioradas (arrugadas, amarillentas o con un agujerito, que es el hueco que deja el parásito cuando se come parte de la legumbre). Luego, antes de cocinarlas se ponían a remojo y las que flotaban o estaban agujereadas se retiraban. De esta manera se evitaba la ingesta del Bruchus lentis.

Hoy, el procedimiento es distinto. Para que todas las lentejas del paquete tengan un buen aspecto y se puedan vender mejor, casi todos los empresarios o bien las congelan nada más recolectarse o usan un gas tóxico que paraliza el sistema nervioso del Bruchus lentis cuando la lenteja está verde.

Por tanto, aquellas lentejas que albergan el parásito permanecen enteras, con un aspecto intachable, pero con el artrópodo dentro, propiciando así la intolerancia o alergia a esta legumbre. Además, aunque se pusieran a remojo, una costumbre que ya apenas se practica, no podría salir. A juicio de Armentia, el hecho de ingerir este artrópodo es inocuo para la mayoría de la población, o al menos no más nocivo que el que supone ingerir otra proteína extraña que esté en otro alimento, como pueda ser en el pescado o la carne, pero, en determinados casos, puede provocar alergia en envasadores y manipuladores de lentejas y en personas sensibilizadas a los antígenos de los artrópodos en general.

La reacción alérgica puede dar lugar a ciertas dolencias que varían desde un leve trastorno digestivo, rinoconjuntivitis o ataques de asma a un shock anafiláctico, reacción generalizada que puede poner en peligro la vida de la persona si no se actúa rápidamente.

Unos 80 millones de europeos padecen alergia, el 20% de ellos sufre alergia ocupacional. Por ahora, el único tratamiento eficaz para evitarla es cambiar el lugar de trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de enero de 2004