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La nave 'Stardust' toma muestras de un cometa para traerlas a la Tierra

El vehículo de la NASA se cruzó con el Wild 2 a 389 millones de kilómetros de aquí

La nave científica de la NASA Stardust pasó a última hora de ayer a sólo 303 kilómetros del núcleo del cometa Wild 2, cruzando la nube de gas y polvo que lo envuelve y atrapando partículas a su paso. Esa muestra, que ayer quedó herméticamente guardada a bordo, caerá sobre la superficie terrestre en enero de 2006, y los científicos tendrán una oportunidad excepcional de analizar material prístino del que se formó el sistema solar hace 4.500 millones de años. Hasta ahora sólo se ha traído materia de otro cuerpo celeste, la Luna, durante las misiones Apolo.

Tras recorrer 3.220 millones de kilómetros desde que fue lanzada el 7 de febrero de 1999, la Stardust llegó ayer a su principal objetivo, el cometa Wild 2, un pedazo de hielo, roca y polvo de unos 5,4 kilómetros de diámetro envuelto en la nube de gas y polvo que cruzó la nave de la NASA. La máxima aproximación al núcleo del cometa se produjo a las 20.40 hora peninsular y duró ocho minutos.

La sala de control del Jet Propulsion Laboratory, en California, se llenó de aplausos y vítores cuando se vio que la nave, enviando datos, sobrevivía al infernal encuentro con Wild 2, a una velocidad relativa de 21.960 kilómetros por hora, informa Reuters. "Hemos atravesado lo peor y todavía estamos en contacto con nuestra nave", dijo Tom Duxbury, jefe de la misión. Poco después, el director de JPL, Charles Elachi, y el director del programa científico de la NASA, Ed Weiler, fueron a la sala y felicitaron al equipo.

La Stardust fue transmitiendo imágenes (una cada 10 segundos) de su encuentro con Wild 2. Los datos completos de los ocho minutos de vuelo tardarán 30 horas en ser enviados a la Tierra.

El JPL vive estos días un ajetreo planetario poco corriente: a la operación del cometa de ayer se añade mañana la llegada a Marte del primero de sus dos vehículos todoterreno que partieron el verano pasado.

La Stardust capturó las microscópicas partículas cometarias con un dispositivo especial que, una vez sellado dentro de una cápsula, viajará hacia la Tierra. Su llegada está prevista para el 15 de junio de 2006, cuando debe caer en terrenos de las Fuerzas Aéreas de EE UU en Utah.

La materia recogida de las profundidades del Sistema Solar será transportada al Centro Espacial Johnson en Houston (Tejas), en cuyos laboratorios se almacenan y analizan las muestras extraterrestres, tanto las rocas de la Luna como meteoritos, o las muestras de experimentos de captura de partículas realizados en otras misiones de la NASA pero muy cerca de la Tierra.

Material interestelar

Sin embargo, las muestras de Stardust (de Wild 2 y de polvo interestelar capturado previamente) no serán las primeras que se traigan del espacio interplanetario, ya que unos meses antes, en septiembre de 2004, llegará, también a Utah, la cápsula de otra nave automática de la NASA, la Genesis, que fue lanzada en 2001 con el objetivo de recoger durante dos años materia del viento solar.

Ayer, durante el encuentro de la pequeña Stardust (del tamaño de una mesa de comedor y 385 kilos de masa, incluida la cápsula de descenso) con el cometa, también funcionaron un dispositivo para medir el flujo de partículas y otro instrumento para analizar la composición de las mismas. Este analizador es una versión actualizada del que llevaba la nave europea Giotto, que en 1986 sobrevoló de cerca el famoso cometa Halley, a la vez que lo hacían, a mayor distancia, las soviéticas Vega.

Los cometas interesan a los científicos porque se considera que son restos del material del que se formó hace 4.500 millones de años el Sistema Solar. Estos cuerpos, alejados de la influencia próxima de la estrella hasta que alguna interferencia gravitatoria los desplaza, se cree que conservan la composición original. El Wild 2 fue descubierto en 1978 y es un cometa joven que sólo ha hecho cinco viajes hacia el centro del Sistema Solar desde que hace 30 años la influencia de Júpiter lo lanzó a su órbita actual. El Halley, sin embargo, ha pasado cerca del Sol más de cien veces.

Stardust, una misión que cuesta 168,4 millones de dólares, ha hecho un largo recorrido desde que partió en febrero de 1999, alejándose primero de la Tierra y luego regresando para tomar impulso alrededor del planeta. Durante dos periodos (en 2000 y 2002) recogió partículas de polvo interestelar, y en noviembre de 2002 pasó junto al asteroide Annefrank.

El regreso será más rápido. Dentro de un año, cuando la nave esté a 110.728 kilómetros de la Tierra, impulsará la cápsula con las muestras y ésta entrará en la atmósfera protegida por un escudo térmico. Luego se abrirá un paracaídas de frenado y otro que la depositará en el suelo, en una una zona delimitada de 30 por 84 kilómetros del recinto de la Fuerza Aérea de EE UU en Utah.

Polvo estelar guardado en gel

Cuando regrese a la Tierra, en junio de 2006, la cápsula de Stardust no sólo debe traer las partículas cometarias recogidas ayer, sino también polvo interestelar que ya está almacenado en el aerogel colector. Por algo la misión se llama Polvo estelar (Stardust). La primera cosecha de estas partículas minúsculas, que entran en el Sistema Solar desde el espacio interestelar, la realizó esta nave desde febrero hasta mayo de 2000; la segunda, entre agosto y diciembre de 2002, sumando 195 días de recolección. Durante estas dos fases de la misión se expuso la cara B del colector, que después se cerró. Ayer, para las muestras del cometa, se abrió la cara A.

El dispositivo ideado para esta captura de polvo y partículas es como una raqueta de tenis de aluminio con paquetes de aerogel rectangulares. Se trata de un material de silicio con una estructura esponjosa muy porosa y con extraordinaria capacidad de atrapar partículas que impactan a gran velocidad. Este aerogel se ha usado en algunas misiones de los transbordadores de la NASA para capturar partículas, pero siempre en la órbita baja de esas naves.

En Stardust, la cara A del colector, la de las partículas cometarias, tiene un grosor de tres centímetros, y la B, de un centímetro, y cada una expone una superficie de mil centímetros cuadrados.

Las partículas del cometa tendrán diámetros comprendidos entre una millonésima de metro a una décima de milímetro. Incrustadas en el gel deben llegar perfectamente protegidas a la Tierra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de enero de 2004

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