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Libia pone fin a sus armas de destrucción masiva

Gaddafi, Bush y Blair llegan a un acuerdo histórico tras nueve meses de negociaciones secretas

El coronel Muammar el Gaddafi ha llegado a un acuerdo con Estados Unidos y el Reino Unido para desmantelar sus armas de destrucción masiva. Así lo anunció el primer ministro británico, Tony Blair, pasadas las 11 de la noche hora peninsular española, y lo confirmó poco después en Washington el presidente George Bush. La noticia ha sorprendido porque hasta ayer no habían trascendido las conversaciones, mantenidas en secreto durante nueve meses, y tampoco se tenía absoluta certeza de la existencia de tales arsenales. Además, Libia se comprometió a limitar sus misiles a 300 kilómetros.

Bush y Blair, que cierran una semana trascendental que empezó con la detención en Irak de Sadam Husein, anunciaron con euforia un acuerdo que promete influir de manera extraordinaria en los contenciosos de ambos países con Corea del Norte, Irán y Siria. Portavoces de Downing Street hicieron saber que Libia estaba "muy cerca de obtener la bomba nuclear" y que los negociadores pudieron ver "cantidades significativas de agentes químicos", según un diplomático británico citado por Reuters.

Tony Blair, que realizó el anuncio mediante una declaración televisada desde la catedral de Durham, al norte de Inglaterra, dijo que las negociaciones empezaron a iniciativa de Libia, "que se dirigió a nosotros en marzo después de las exitosas negociaciones sobre Lockerbie para ver si se podía resolver el problema de sus armas de destrucción masiva de una manera igualmente cooperativa". En 1988, agentes libios hicieron estallar un jumbo de la Pan Am cuando volaba sobre Lockerbie (Escocia). Tras años de aislamiento internacional, Libia acabó reconociendo su responsabilidad y ganándose el retorno a la comunidad internacional.

"Esto demuestra que, si hay buena voluntad, los problemas de proliferación pueden atajarse mediante la discusión y el compromiso", añadió Blair en mensaje a los países considerados sospechosos de albergar estas actividades. "Cuando hay determinación política se abren posibilidades que hasta hace apenas unos años nos parecían impensables", añadió el primer ministro.

"El compromiso del coronel Gaddafi", dijo Bush en Washington, "una vez cumplido, hará nuestro país más seguro y el mundo más pacífico". "Los líderes que abandonan la carrera de las armas biológicas, químicas y nucleares y los medios de obtenerlas encontrarán el camino abierto para mejorar sus relaciones con los Estados Unidos y otras naciones", añadió.

Según Bush, Gaddafi aceptó la entrada "inmediata e incondicional en Libia" de los inspectores del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA). Los inspectores internacionales "entregarán un informe de todos los programas de armas nucleares, químicas y biológicas, y ayudarán a supervisar su eliminación", añadió Bush.

"Libia debería continuar sus reformas internas y América estará preparada para ayudar a su pueblo a construir un país más libre y próspero", añadió Bush. "Gran Bretaña comparte ese compromiso y el primer ministro Blair y yo damos la bienvenida a la declaración del coronel Gaddafi. Libia tiene una larga historia de problemas con América y Gran Bretaña y por eso estaremos alerta para asegurarnos de que su Gobierno cumple con todas sus responsabilidades. Ahora, como ha ocurrido con otras naciones, las viejas hostilidades no tienen que ser para siempre. Y espero que otros líderes verán en el anuncio de hoy de Libia un ejemplo a seguir", añadió el presidente norteamericano.

Bush señaló que, aunque el acuerdo es fruto de "una diplomacia silenciosa", es consecuencia de la "gran coalición de naciones que se han puesto de acuerdo para oponerse al terror y oponerse a la expansión de las armas de destrucción masiva". "Hemos sido claro en nuestros propósitos. Hemos demostrado resolución. En la palabra y en la acción, hemos dejado claras las opciones que les quedaban a nuestros potenciales adversarios. Y cuando los líderes optan por decisiones sabias y responsables, cuando renuncian al terror y a las armas de destrucción masiva, como ha hecho ahora el coronel Gaddafi, se ponen al servicio de los intereses de sus propios pueblos y contribuyen a la seguridad de todas las naciones", concluyó un eufórico Bush.

El acuerdo, que deberá ahora ser ratificado por los inspectores internacionales, completará el retorno de Libia a la comunidad internacional que empezó a consolidarse al cerrarse el asunto de Lockerbie, que causó 270 muertos. Naciones Unidas levantó en septiembre sus sanciones sobre Libia, aunque algunos países aún mantienen represalias bilaterales, en particular en lo que respecta a cuestiones de armamento. Ese mismo mes, el jefe del Gobierno visitó Trípoli y se entrevistó varias horas con Gaddafi.

Viejos conflictos

Trípoli y Washington han mantenido una hostilidad abierta durante las últimas décadas, pero Bush dijo que "los viejos conflictos no deben durar siempre" y dejó claro que los países que renuncien a sus armas de destrucción masiva tendrán mejores relaciones con Washington y sus aliados.

Bush indicó que Libia ha entregado a expertos de inteligencia de Londres y Washington "documentación de los programas y actividades químicos, biológicos, nucleares y de misiles balísticos de ese país". "Nuestros expertos en estos campos se han reunido directamente con funcionarios libios para conocer detalles adicionales", continuó Bush en su mensaje.

El presidente estadounidense reiteró el aviso de que su Gobierno y los de otros países aliados están "aplicando una estrategia activa para afrontar el reto de la proliferación de este tipo de armas, a través de la diplomacia y de acciones decisivas que son necesarias a veces", en una clara alusión a la invasión de Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de diciembre de 2003