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25º ANIVERSARIO DE LA LEY FUNDAMENTAL

El Rey exalta los valores de la tolerancia

Don Juan Carlos concita el aplauso del arco parlamentario en torno a los valores constitucionales

El Rey hizo ayer, con ocasión del 25º aniversario de la Constitución, un llamamiento "a la prudencia y la responsabilidad, a los hábitos del diálogo sincero, del consenso y de la moderación". En una sesión solemne de las Cortes, reunidas en el Congreso, don Juan Carlos logró concitar la aprobación de todo el arco parlamentario, según manifestaron abiertamente distintos portavoces, con un discurso de gran calado político con dos ejes fundamentales, la necesidad del consenso en torno a los grandes valores ("nadie puede arrogarse en exclusiva [la Constitución] como propia ni tampoco rechazarla como ajena") y la advertencia hacia "planteamientos que puedan poner en peligro la estabilidad y la seguridad de todos".

El Congreso de los Diputados acogió ayer el acto conmemorativo central del 25 aniversario de la Constitución española. Diputados, senadores, presidentes y ex presidentes de las altas instituciones, presidentes autonómicos, y los ponentes constitucionales, entre otras personas, asistieron a una sesión de rigurosa sobriedad a la que el discurso de don Juan Carlos, en opinión unánime de representantes de los partidos políticos que acudieron al Congreso, logró dotar de trascendencia política.

Don Juan Carlos leyó apenas seis folios a los que imprimió un tono de firmeza y convicción. Según muchos de los asistentes, sirvió para que se palpase la voluntad de dirigir un mensaje extraordinario y cargado de significación política.

"El gran hallazgo" ha sido "entender la unidad nacional en la diversidad solidaria"

El Rey apoyó su discurso (véase el texto completo en la página 19) en tres pilares fundamentales: una llamada a la recuperación del espíritu conciliador de la Constitución -"no dilapidemos", dijo, "el caudal de entendimiento acumulado en torno a nuestra norma fundamental"-; el reconocimiento de la pluralidad, que definió como "la diversidad constitutiva de España", y una expresa advertencia de los riesgos que supondría poner en peligro "lo equilibrado del pacto alcanzado entre todos para resolver el reconocimiento y desarrollo" de esa diversidad. Don Juan Carlos exhortó a que se eviten "planteamientos que puedan poner en peligro la estabilidad y la seguridad de todos".

Las referencias al espíritu de consenso como actitud de fondo fueron constantes. Quiso "reclamar, en estos momentos, la responsabilidad que a todos nos incumbe" de respetar la Constitución "y de preservar su espíritu integrador y conciliador". Afirmó que en la Constitución "los valores del pluralismo y la tolerancia disponen de instituciones sólidas y flexibles para expresarse y desarrollarse en plenitud" y que "la nación española ha añadido a su realidad histórica y constitucional, la realidad de un consenso de voluntades que conforman todo un proyecto actual de convivencia de enorme potencia y energía".

Para don Juan Carlos "el gran hallazgo" de estos 25 años de democracia ha sido "entender la unidad nacional en la diversidad solidaria y justa", de modo que, "gracias a esta Constitución" se ha logrado "avanzar simultáneamente en la configuración autonómica del Estado y en el desarrollo conjunto de la nación española".

El Rey propuso, en clave de logro que le hace sentirse "orgulloso", la síntesis entre progreso, diversidad y solidaridad. "Me siento orgulloso de lo mucho que ha cambiado España (...) orgulloso de la personalidad y riqueza de todas y cada una de las diversas tierras, pueblos y culturas que la componen, de su generosidad y solidaridad".

Además, condenó de modo tajante el terrorismo, resaltó los avances que, en todos los órdenes, ha experimentado España en estos 25 años, resaltó la contribución al progreso de la "importante población inmigrante" e instó a "seguir trabajando" para acabar con la marginación y la exclusión social y mejorar la igualdad de oportunidades, el empleo, la asistencia a los discapacitados y la protección a la infancia, los mayores y la familia.

Al concluir su discurso el Rey recibió una ovación unánime, muy prolongada por parte de los parlamentarios y de los invitados al acto. La prometida del Principe, Letizia Ortiz, que ocupaba un lugar preferente, se sumó al aplauso.

Desde la tribuna de prensa pudo observarse cómo el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, situado junto al de CiU, Xavier Trias, que aplaudió sin reservas, apenas dedicó seis palmadas, en dos momentos, a la intervención real, que más tarde calificó de "importante".

La sesión se abrió con un discurso de la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi, para destacar que "los principios y valores que alumbraron nuestra Carta Magna siguen conservando su plena vigencia". La mención y la condena del terrorismo y el reconocimiento a las víctimas y sus familias ocupó una parte significativa de su parlamento.

Además de resumir los logros del periodo democrático, alabó la "entrega abnegada" del Rey y recordó que "las ideas de diversidad y pluralidad, no sólo ideológica, sino también cultural y linguística, se complementan plenamente en la indisoluble unidad de España, en la soberanía del pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado y en la solidaridad interterritorial".

Don Juan Carlos estuvo flanqueado, a su izquierda por la reina Sofía y las infantas Elena y Cristina; y a su derecha, la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi, y el del Senado, Juan José Lucas.

En las tribunas ocuparon lugar preferente los esposos de las infantas Elena y Cristina, Jaime Marichalar e Iñaki Urdangarín, respectivamente. Entre ambos se situó la prometida de don Felipe, Letizia Ortiz que, tras concluir la sesión fue cumplimentada, como los miembros de la familia real, por los asistentes al acto.

Las ausencias fueron escasas pero significativas. El expresidente del Gobierno, Adolfo Suárez no acudió, según distintas fuentes por razones de salud. No se conocieron explicaciones para la falta del también ex presidente del Ejecutivo, Felipe González, que gobernó durante la mitad del tiempo de vigencia de la Constitución.

Tampoco asistieron Juan José Ibarretxe y Jordi Pujol, presidentes de los Gobiernos autónomos de Euskadi y Cataluña, respectivamente, ni los diputados de ERC, BNG, IC y EA.

Los Reyes presidieron, al concluir el acto, un breve desfile militar y la posterior recepción en los salones del Congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de diciembre de 2003