Reportaje:REPORTAJE

El tesoro oculto de Felipe II

Uno de los conjuntos renacentistas más importantes de España puede estar pronto a disposición de los estudiosos y la ciudadanía, después de años de disfrute privado. Si prospera, como es previsible, el expediente de declaración de bien de interés cultural de la finca La Granjilla, propiedad, entre otras personas, de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, esta finca de recreo mandada construir por Felipe II en las inmediaciones de El Escorial se abrirá al público, aunque sea de forma restringida. Lo que nadie explica hasta el momento es cómo no había sido declarado bien de interés cultural antes, y más cuando una de sus propietarias ha sido ministra de Cultura.

A mediados de los noventa se intentó poner en marcha el expediente para declarar La Fresneda bien de interés cultural, pero alguien paró el proceso
El monasterio se ve como un lugar austero, de penitencia y meditación; por eso es importante conocer los alrededores en los que el rey disfrutaba de otra forma

A Felipe II se le antojó un lugar de recreo cerca de su gran obra, el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Así que adquirió el poblado de La Fresneda, que en 1563 pertenecía a Segovia, y con la ayuda de los mejores canteros, jardineros y arquitectos, entre ellos Juan de Herrera, lo convirtió en un lugar de ensueño. Lo pobló con toda clase de aves exóticas y animales para practicar la caza. Construyó estanques de dimensiones increíbles en los que poder navegar o pescar, y los dotó con islas artificiales. Levantó una casa para la familia real, un monasterio para los monjes jerónimos y una ermita. Un cronista de la época, el padre Sigüenza, decía que toda la finca formaba "un país delicioso".

Aunque muy poco conocido, este "país delicioso" continúa en pie. Es la finca conocida como La Fresneda o La Granjilla, y aunque no resulta tan lustrosa como en el Siglo de Oro, es, para muchos expertos, uno de los conjuntos renacentistas más importantes que se pueden encontrar en nuestro país. Así se asegura en un libro editado por la Comunidad de Madrid y el Colegio de Arquitectos. Situada a tres kilómetros del municipio madrileño de El Escorial, con una extensión de 150 hectáreas y propiedad de Esperanza Aguirre,sus hermanos y primos, hasta ahora La Fresneda ha sido un patrimonio histórico artístico inexistente desde el punto de vista oficial, puesto que nunca se declaró bien de interés cultural. El pasado 30 de octubre, cuatro días después de las elecciones autonómicas madrileñas, la Dirección General de Patrimonio de esta comunidad comunicó la resolución para iniciar el expediente de declaración de bien de interés cultural de la finca La Granjilla. De momento, dicho expediente se encuentra en periodo de información pública, paso previo a la publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid.

¿Cómo es posible que se haya tardado tanto en declarar este patrimonio? Silencio.

"Se ha tardado años en hacer los estudios técnicos para la delimitación del conjunto", dice María José Rodríguez Relaño, técnica de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, que no aclara cuándo comenzaron dichos trabajos. Sí reconoce que La Fresneda tiene "características históricas importantísimas". Por otro lado, ninguno de los propietarios consultados ha querido que aparezca su nombre y eluden dar respuestas. La Fresneda pertenece a la familia de Esperanza Aguirre desde que la adquirió un antepasado suyo, tras la desamortización de Mendizábal. En el Ayuntamiento de El Escorial saben que a mediados de los años noventa se intentó poner en marcha el expediente para declarar La Fresneda bien de interés cultural, pero alguien paró el proceso. ¿Quién y por qué? Silencio otra vez.

Desde las elecciones municipales del pasado mayo, gobierna el Ayuntamiento de El Escorial el Foro Progresista, una coalición formada por PSOE e IU-Los Verdes. El alcalde, Lorenzo Fernández Fau, y el concejal de Cultura, José Manuel Fernández Fau, aseguran que entre sus planes figuraba declarar La Granjilla bien patrimonial. "Desde luego, tendría que haberse hecho antes. Intentos ha habido, pero se han parado. Es un conjunto de una importancia grandísima que no debería estar en manos privadas. Nuestro programa tiene previsto darlo a conocer, darle publicidad", dice el alcalde, que añade: "Tiene los jardines renacentistas más importantes de España. El pueblo de El Escorial ha querido mucho a La Granjilla, se siente muy unido a ese espacio. Es uno de los sitios más maravillosos que se pueda imaginar".

Los mejores constructores

La construcción de este lugar de recreo se lleva a cabo entre 1563 y 1569, y en ella toman parte los arquitectos, jardineros y maestros de estanques más importantes de la época, entre ellos Juan de Herrera. La casa del rey y el monasterio de los frailes jerónimos son de las pocas obras atribuibles al arquitecto real Gaspar de Vega. En alguna de sus paredes ya aparece el que será escudo del monasterio de San Lorenzo. Para encargarse de los jardines, Felipe II manda llamar a fray Marcos de Cardona, artífice de los huertos del monasterio de Yuste, en el que se recluyó su padre, Carlos V. Para la creación de los estanques llega de Holanda Peri Janson, maestro de la escuela flamenca. Por último, la iglesia de San Juan Bautista se atribuye mayoritariamente a Juan de Herrera, autor del cercano monasterio de San Lorenzo.

Cuatro estanques extraordinarios

UNO DE LOS ELEMENTOS más llamativos de la finca son sus cuatro estanques, de dimensiones verdaderamente extraordinarias. Y aunque pase inadvertido para ojos de cualquiera que no sea experto en la materia, lo que allí hay es una obra de ingeniería de primera magnitud, capaz de nutrir de agua semejantes estanques, de regar los jardines y surtir de agua a sus fuentes, gracias a presas, desagües, red de canalizaciones, enormes filtros, tuberías o acequias. Consuelo Martínez Correcher, una arquitecta paisajista que estuvo durante un año estudiando a fondo esos jardines y su complejo sistema hidráulico, acredita que el más pequeño de los estanques será como la mitad del estanque del Retiro, y el mayor, tres veces la superficie de éste.

El sitio ha perdido mucho de aquel esplendor, pero, aun así, Martínez Correcher lo califica como uno de los sitios más bonitos que uno pueda imaginar, además de como "una de las piezas más importantes del patrimonio español".

"Es algo magnífico, aunque ahora se encuentre degradado. Y debería estar declarado bien de interés cultural. Es una obra faraónica. Todavía se conserva el emparrado y sus elementos más importantes. Incluso las canalizaciones funcionan cuando se abren las esclusas. Aquello es una verdadera maravilla. La tradición que ha tenido España en jardines es muy superior a la de otros países, aunque nadie la valora como es debido", dice la arquitecta, quien, junto a un grupo de alumnos de la Escuela de Paisajismo Castillo de Batres, hizo hace dos años un minucioso trabajo de investigación del que se entregó una copia a los propietarios de la finca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 06 de diciembre de 2003.