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Un informe concluye que el estado de coma de Terri Schiavo es irreversible

Un nuevo informe sobre las posibilidades de recuperación de Terri Schiavo, la estadounidense en estado de coma a la que el marido quiere desconectar las sondas contra el deseo de sus suegros, afirma que son prácticamente nulas. "No hay una esperanza médica razonable", señala el informe elaborado por un custodio legal independiente que ayer fue entregado al gobernador de Florida, Jeb Bush, que hace un mes intervino en la batalla legal de la familia.

Seis días después de que un juez autorizara al marido, Michael Schiavo, a desconectar las sondas de alimento de Terri, Bush ordenó volver atrás en esa decisión, amparándose en una ley aprobada en menos de 24 horas que le otorgaba potestad para actuar en el caso. Jeb Bush se ha implicado en este caso de forma personal y siempre del lado de los padres para que mantuvieran a la mujer en su estado vegetativo.

El marido solicitó a dos jueces entonces que anularan la orden de Bush de reinsertar las sondas de alimento a la mujer, pero éstos se negaron aduciendo que desconocían el margen que les otorgaba la ley que horas antes había aprobado el Congreso del Estado de Florida.

Ayer el gobernador declaró: "No había nada en el informe que me pudiera hacer cambiar de pensamiento y permitir que se reanudara el proceso de eutanasia". Dijo también que los tribunales "siguen sin pronunciarse sobre el conflicto de intereses del marido", que ha cobrado más de un millón de dólares de una indemnización por Terri, su esposa legal, aunque hace ocho años que vive y tiene hijos con otra.

40º cumpleaños

Terri quedó en coma a causa de un desequilibrio de potasio cuando hacía un régimen para adelgazar dirigido por una clínica. "Es inhumano detener un proceso de muerte. Aunque Terri no esté consciente no significa que no tenga dignidad", afirmó en aquella ocasión el abogado del marido.

La mujer cumplió ayer 40 años, 13 de los cuales los ha pasado en estado vegetativo, aunque por momentos responde con gestos y sonrisas a las palabras o caricias de sus padres, Bob y Mary Schindler. El marido y los padres estuvieron los primeros años de acuerdo en intentar rehabilitarla, pero Schiavo -que hasta hace un mes tuvo la custodia legal exclusiva de Terri- cambió de opinión cuando cobró la indemnización por negligencia médica del hospital que la atendió en 1990.

El informe del custodio independiente (un abogado nombrado por los tribunales) recomienda no obstante nuevas pruebas para determinar si Terri es capaz de tragar alimentos por sí misma. La batalla entre Schiavo y los Schindler ha abierto un debate en EE UU sobre quién tiene derecho a decidir la eutanasia en casos en los que la persona enferma no deje un testamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de diciembre de 2003