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UEM: ¿más inflación?

Dado que la reactivación de las economías industrializadas podría intensificarse durante el próximo año, los tipos de interés han repuntado, anticipando que los bancos centrales adecuen el tono de su política monetaria a la nueva situación cíclica. En el caso europeo, preocupa especialmente que una expansión implique presiones al alza sobre los precios que pongan en apuros el objetivo de mantener la inflación a medio plazo "por debajo pero cerca del 2%", la nueva formulación de su definición de estabilidad de precios que el BCE anunció el pasado mayo.

El problema es el punto de partida en la evolución de los precios europeos. Así, aunque desde mediados de 2001 el componente cíclico de la actividad se ha estado reduciendo hasta situarse en zona negativa, la tasa de inflación se ha mantenido en un estrecho intervalo cuyo punto central ha estado situado por encima del 2%. En 2003, a pesar de la debilidad de la demanda, de la reducción del impacto del redondeo del euro y de la apreciación de esta divisa, la inflación muestra una notable persistencia. En promedio volverá a situarse por encima del 2%.

La preocupación por la inflación está más ligada a su persistencia que al impacto de la reactivación económica

Esta evolución de las variaciones de precios puede sugerir, en primer lugar, que la relación entre la actividad y la inflación es menor en los últimos años. Por tanto, no cabría esperar un aumento significativo de las presiones inflacionistas a medida que se reactive la economía europea. A ello habría que añadir dos argumentos. Por un lado, la expansión va a ser muy limitada y ni siquiera se alcanzará el crecimiento potencial del área el próximo año. Por otro, un precio de la energía algo menor y un euro que se ha estado apreciando deberían relajar las presiones inflacionistas.

En segundo lugar, señala que la inflación está anclada más a un nivel del 2% que por debajo del 2%, lo que plantea un dilema al BCE, que no tendrá fácil alcanzar con política monetaria su definición de estabilidad de precios. Además, la situación de las cuentas públicas en las tres principales economías, Alemania, Francia e Italia, está conduciendo a aumentos de impuestos y de precios administrados, que contribuirán a aumentar las presiones inflacionistas. La autoridad monetaria, en sus previsiones semestrales, revisará seguramente al alza el rango de inflación previsto para el próximo año. Pero, por favor, no le echen la culpa a la recuperación económica.

Mayte Ledo es economista jefe para OCDE y Mercados del Servicio de Estudios del BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de noviembre de 2003.