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Malos humos contra Iberdrola

El grupo vasco rompe la complicidad de eléctricas, patronales y Gobierno en la búsqueda de fórmulas para flexibilizar y abaratar los compromisos con la UE de reducción de emisiones de CO2

Iberdrola ha decidido remar a contracorriente asegurando que las eléctricas pueden y deben cumplir el protocolo de aplicación de los acuerdos de Kioto, y ha puesto en pie de guerra a Endesa, UF, Hidrocantábrico y Viesgo, y en una situación incomoda a las patronales Unesa y CEOE y al Gobierno.

España supera ya en un 20% el techo de emisiones de dióxido de carbono previsto para 2012 en el protocolo de la UE para aplicación de los acuerdos de Kioto de 1999. Alcanzar ese objetivo desde la situación de hoy puede suponer un coste de 3.000 millones de euros anuales y amenaza las cuentas y las calificaciones de riesgo de la mayor parte de las eléctricas.

En medio de intensos y discretos contactos entre los distintos agentes para lograr una interpretación flexible de estos compromisos por parte de Bruselas y abaratar y prolongar en el tiempo sus objetivos, Iberdrola ha roto la baraja. El grupo vasco, que prácticamente no cuenta con producción de carbón (la más contaminante), cree que la aplicación estricta de los compromisos va a debilitar a sus competidoras y le va a permitir arrebatarles cuota de mercado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de noviembre de 2003