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Reportaje:

El lobo prepara su regreso

Los expertos esperan que este cánido vuelva a tierras valencianas en la próxima década, precedido del aumento de corzos

El lobo ibérico comienza a preparar su camino de regreso a las montañas de la Comunidad Valenciana, 70 años después de su desaparición. Un grupo de naturalistas está realizando un seguimiento del avance natural de este cánido salvaje, en expansión desde sus poblaciones en el norte de la península, debido al abandono del mundo rural. En los últimos años, el lobo ha llegado a colonizar el Sistema Ibérico y los Montes Universales, con poblaciones estables constatadas en Guadalajara y avistamientos en la sierra de Albarracín, en Teruel. Poco a poco, se acerca a las montañas valencianas. Uno de estos expertos, el naturalista Víctor Hernández, apunta que "en pocos años" podrían verse los primeros "lobos flotantes", -individuos solitarios desterrados de la manada-, en busca de territorio "en las comarcas de los Serranos, el Alto Palancia y probablemente también en Els Ports". Hernández cree que la entrada natural se producirá "por la sierra de Javalambre y el Rincón de Ademuz", y asegura que "en cinco o diez años podrían verificarse las primeras poblaciones estables".

Ya coloniza el Sistema Ibérico y los Montes Universales y se le ha visto en Teruel

Menos optimista sobre los plazos se muestra el biólogo de la Consejería de Territorio y Vivienda Vicente Uríos, para quien "todavía no se dan las condiciones" porque el lobo "depende del corzo" y aunque este ungulado está "en franca expansión sobre todo en la provincia de Castellón y áreas limítrofes", su número es aún "insuficiente". En el mismo sentido, el consejero de Territorio y Vivienda, Rafael Blasco, cree que "puede aparecer algún ejemplar joven divagante de forma circunstancial", como sucedió en Morella en 1987, pero después "del seguimiento y estudio" de la consejería "no se plantea el establecimiento de la especie en los próximos años", aunque admite "el aumento de la población de corzos, que son presa básica del lobo". En cualquier caso, Hernández recuerda la "extraordinaria adaptabilidad" del lobo, una de las claves de su supervivencia, y la "abundancia de ciervos y sobre todo jabalíes y cabras montesas en Els Ports, Alto Mijares, Alto Palancia y los Serranos, que se convertirán en sus presas y favorecerán su asentamiento". La llegada del lobo será acogida "con satisfacción" porque denotará "una recuperación de la biodiversidad" y "un atractivo más para el turismo rural". No obstante, puede existir un choque frontal con los pastores. Uríos recomienda recuperar "la antigua cultura del pastoreo que prácticamente ha eliminado los ataques a las reses de Castilla-León". Bastaría, a su juicio, con encerrar de noche al ganado y rescatar a la raza de perros mastín, seleccionada para ahuyentar a los lobos.

Los expertos coinciden en que ambas especies, humanos y lobos, son compatibles y conciliables, aunque será necesaria una intensa labor de concienciación por parte de las administraciones, sobre todo de la autonómica, para que el aullido del lobo ibérico vuelva a escucharse en las montañas de la Comunidad Valenciana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 2003