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Fallece la mujer quemada con ácido por su compañero

El agresor, con antecedentes por lesiones, está en la cárcel de Córdoba

María Rafaela D. M., de 38 años, que se encontraba ingresada en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla por las quemaduras sufridas al ser rociada con ácido por su compañero el pasado 15 de octubre en Córdoba, falleció en la noche del domingo a causa de un fallo multiorgánico. La mujer ingresó con quemaduras en el 45% de su cuerpo, después de que su compañero la rociara con ácido y la prendiera fuego.

La agresión ocurrió hace 26 días sobre las once de la noche en el número 15 de la avenida Gran Vía Parque de la capital cordobesa. Allí, el presunto agresor, Manuel A. A., de 43 años, sobre el que no constaban denuncias por malos tratos en el ámbito familiar pero sí tres arrestos por lesiones y amenazas, roció a la mujer con un ácido que la víctima utilizaba en su profesión de protésica dental.

El servicio de urgencias del 061 recibió el aviso de que había dos personas con quemaduras, y se dirigió al citado domicilio, desde donde trasladaron a dos personas al hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, un hombre y una mujer que sufrían quemaduras de diversa consideración. En el trayecto al centro hospitalario, la mujer pudo articular algunas palabras para informar a los sanitarios de que había sido su compañero el que le había causado dichas heridas con disolvente protésico y fuego.

El supuesto agresor fue detenido en el hospital, donde se le atendió de las quemaduras que presentaba en los brazos. Después de permanecer varios días ingresado en el centro hospitalario, fue trasladado a la prisión provincial de Córdoba el pasado 25 de octubre.

Con esta última muerte se elevan ya a 59 las mujeres que han perdido la vida a manos de sus compañeros o maridos en lo que va de año en España. Doce de ellas eran andaluzas, y tres han muerto violentamente durante la última semana en esta comunidad autónoma: una de ellas en Barbate y otra en Algeciras el pasado sábado, como consecuencia de los disparos de su marido, policía nacional, que luego se suicidó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2003