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Entrevista:KAMAL JARRAZI | Ministro de Exteriores de Irán | CONFERENCIA DE DONANTES DE MADRID | La zona del conflicto

"Vamos a ayudar y a invertir en Irak"

Irán está en el punto de mira. Desde que EE UU lo incluyera en su eje del mal, cualquier gesto procedente de Teherán se observa con lupa para escrutar hasta qué punto la República Islámica es tan peligrosa como la pinta Washington. Su participación en la Conferencia de Donantes para Irak es el último signo de su deseo de integración constructiva en la comunidad internacional. "Coincidimos con EE UU en la necesidad de devolver la seguridad a Irak, pero discrepamos de su estrategia para lograrlo", explica el ministro de Asuntos Exteriores, Kamal Jarrazi, de 59 años. Antes de la entrevista, un asistente pide que no se aborde la reciente crisis nuclear "por las sensibilidades internas que suscita". Sin embargo, Jarrazi, un veterano en las lides diplomáticas que tiene la confianza del líder supremo, Alí Jamenei, no rehúsa la pregunta.

"Discrepamos de la estrategia de EE UU para garantizar la seguridad"

Pregunta. ¿Significa su presencia en esta Conferencia de Donantes que Irán apoya los esfuerzos de EE UU para legitimar su ocupación de Irak?

Respuesta. No es un apoyo a la presencia estadounidense en Irak, sino una interacción natural con el pueblo iraquí y el Consejo de Gobierno, porque somos vecinos de Irak y estamos interesados en tener relaciones profundas con los iraquíes. Nuestras vidas están unidas, así que les podemos ayudar a reconstruir su país.

P. ¿Hasta qué punto ese interés coincide con el de EE UU?

R. En lo que se refiere a devolver la seguridad a Irak, tenemos un interés común. Nos gustaría ver un Gobierno democrático y representativo en Irak, que mantenga buenas relaciones de vecindad y que viva en paz. En eso coincidimos, pero en la estrategia para llegar a este resultado tenemos puntos de vista diferentes de los estadounidenses. Consideramos que va en el interés del pueblo iraquí, de los norteamericanos y de toda la región que EE UU se retire de Irak tan pronto como sea posible y que transfiera la soberanía a los iraquíes bajo los auspicios de la ONU.

P. ¿Cuánto dinero va a aportar Irán para la reconstrucción de Irak?

R. Podemos cooperar económicamente en muchas áreas. Por ejemplo, enviamos muchos visitantes a Irak. La gente que está interesada en visitar los Lugares Santos [del chiísmo] puede superar el millón al año. Eso genera unos ingresos elevados y desarrolla el turismo. Además, estamos dispuestos a invertir en Irak, a abrir líneas de crédito para sus compras o sus proyectos, a ayudarles a revitalizar sus rutas de transporte uniendo las carreteras y ferrocarriles iraníes al sistema iraquí.

P. Un 60% de la población iraquí sigue, como la mayoría de los iraníes, la rama chií del islam. ¿En qué medida determina su política hacia Irak?

R. No sólo tenemos buenas relaciones con la comunidad chií, sino también con los kurdos y los suníes. Es verdad que ese hecho crea oportunidades de cooperación entre iraníes e iraquíes, pero eso no significa que consideremos ventajas para una minoría contra la otra.P. ¿Por qué su Gobierno ha mostrado tan poco entusiasmo ante la concesión del Nobel de la Paz a Shirin Ebadi?

R. El Gobierno acogió positivamente el premio, pero le preocupa que los extranjeros puedan hacer un uso indebido de él por razones políticas. En comparación con otros países de la zona, los iraníes, y en especial las mujeres, disfrutan de una buena situación, participan activamente en la política e incluso pueden criticar al Gobierno. P. Sé que no quiere entrar en el debate interno iraní sobre la crisis nuclear, pero ¿qué les han ofrecido los tres ministros europeos para que hayan aceptado el compromiso de total transparencia y total cooperación?

R. En primer lugar, ha sido una decisión iraní, porque Irán no tiene nada que ocultar y por tanto no tiene por qué temer más inspecciones. Había algunas ambigüedades y preocupaciones que debían eliminarse. Durante esas discusiones, se han aclarado. Así que decidimos firmar el protocolo adicional [al Tratado de No Proliferación Nuclear]. Los ministros nos aseguraron que no iría contra nuestra dignidad o nuestra seguridad nacional, de la misma forma que nos lo aseguró [Mohamed] El Baradei [director del Organismo Internacional de la Energía Atómica]. Al mismo tiempo, decidimos permitir que el OIEA continúe sus inspecciones mientras procedemos a la ratificación del protocolo en el Parlamento. También hemos decidido suspender nuestros trabajos de enriquecimiento [de uranio] para generar más credibilidad y confianza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de octubre de 2003