Tribuna:Verbo sur | CRÓNICA INTERNACIONALTribuna
i

El poeta deportivo

XAVIER ABRIL es un poeta atrapado en un movimiento sumergido. Obras de la calidad de Trilce (1922), de César Vallejo, y Cinco metros de poemas (1927), de Carlos Oquendo de Amat, debieron poner a la poesía vanguardista peruana en el mapa, por lo menos en el de la literatura local. Pero más allá de la celebridad internacional de estos dos grandes poetas (Oquendo hasta fue citado por Mario Vargas Llosa), el movimiento ha tenido hasta hace poco escasa suerte editorial o crítica. Del medio centenar de poetas que miraban con diversa intensidad hacia el ultraísmo español entre 1916 y 1930, ya en 1960 muy pocos se habían salvado del olvido total.

Uno de los que más afectados quedó (en lo editorial y en lo personal) por los años de indiferencia al vanguardismo fue Xavier Abril de Vivero (Lima, 1905-Montevideo, 1990), quien concibió su poesía como el proscenio de sus sueños, y en esa medida como un andamiaje para juegos con una transgresión candorosa ("Por todas voy a la locura"). Huyó temprano de Perú -como los principales vanguardistas peruanos: Oquendo, Vallejo, Alberto Hidalgo, Juan Parra del Riego- y de entre ellos acaso fue el que más viajó, y sin duda el que con más holgura lo hizo entre las dos guerras mundiales. Fue un joven rico que no sufrió las penurias de Oquendo o de Vallejo, ni el furor autodestructivo de Hidalgo, ni la tuberculosis de Parra del Riego. Pasó la mayor parte de su vida en Madrid, París, Buenos Aires y Montevideo, donde por largos años fue agregado cultural de Perú.

Empezó a escribir sobre los transatlánticos del vanguardismo (con alguna levísima distracción inicial en el indigenismo), pero muy pronto se desplazó hacia la periferia del surrealismo, del cual suele ser considerado introductor en América Latina, por sus poemas de 1923 a 1925 ("El insomnio está lleno de ratones, y dientes, y pestañas"). Es además uno de los poetas peruanos más felices en la expresión abierta del erotismo, también una lección surrealista, en este caso aprendida de Jean Cocteau. Poesía fresca y algo epatadora. En 1928 mereció un elogio entre eurocéntrico y turístico, y ciertamente enigmático, de André Breton: "nos trae ese misterio de Jauja en sus poemas". Abril a su vez adoraba a numerosas figuras del hemisferio norte. Charles Chaplin y Josephine Baker fueron sus iconos predilectos: "La intención de Chaplin está ya en los ovarios de las madres contemporáneas"; "Europa año 2940, reconocimiento del África. / Canonización de Josefina Baker".

Viajó a Europa en 1926 y regresó a Lima en 1936, apenas estalla la Guerra Civil española. Volvió a salir, esta vez a Río de la Plata, en 1948 y ya sólo reapareció por Lima de visita. Su cosmopolitismo es el más genuino de la corriente, y para el poeta Washington Delgado "está hecho con el aire de todos los días, de calle ciudadana y con un traje común, matinal y sin brillo". En cambio, Enrique Anderson Imbert le reprocha al poeta precisamente ser vanguardista: "Sería un poeta efectivo de no aflojar su esfuerzo y caer a veces en una retórica vanguardista". Luis Alberto Sánchez lo llama "poeta deportivo, nada figurativo, cuasi abstracto, aunque hiciera a menudo referencias a sucesos inmediatos, como la presencia de Chaplin en el arte contemporáneo y la revolución rusa".

Su libro más cercano a una línea dura vanguardista con ambientes internacionales y reflexiones decadentes es Hollywood (publicado en Madrid en 1931, con poemas escritos de 1923 a 1926), mientras que Difícil trabajo (1935, con poemas escritos de 1926 a 1930) está más cerca de un cierto romanticismo hispanizante, una vena que cultivó a lo largo de toda su vida.

Xavier Abril pasa sus últimos decenios entre Uruguay y Argentina, concentrado en la crítica literaria, en que destacan los trabajos sobre Vallejo, quien fue particularmente amigo de su hermano, el diplomático y diletante Pablo Abril. En su juventud el medio literario limeño criticó oblicuamente al poeta por lo que se percibía como una indiferencia de expatriado elegante frente a los temas sociales, percepción reforzada por la temática de sus poemas más conocidos. Más tarde asumió un discurso izquierdista-cultural, que mantuvo hasta su muerte.

Mirko Lauer (Zatec, República Checa, 1947), poeta, crítico literario y periodista, es autor de Antología de la poesía vanguardista peruana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de octubre de 2003.

Lo más visto en...

Top 50