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Reportaje:25º ANIVERSARIO DEL PAPADO DE JUAN PABLO II

Los cardenales españoles

Toledo (32), Sevilla (25), Burgos (7) y Valencia (6), las diócesis que han tenido más purpurados

Desde que hay estadística sobre la cuestión, allá por el año 1200, España ha tenido 202 cardenales, sumando los que ayer fueron investidos en Roma con esa dignidad eclesiástica, la más importante del catolicismo tras el papado. La diócesis que más purpurados suma, con diferencia sobre las demás, es la primada de Toledo, con 32, seguida de Sevilla (25), Burgos (7) y Valencia (6). La capital andaluza esperaba un cardenal desde 1987, cuando falleció José María Bueno Monreal. Uno de sus predecesores, el famoso cardenal Marcelo Spínola (1835-1906), fue beatificado por Juan Pablo II en marzo de 1987.

La archidiócesis de Madrid, creada por Roma en marzo de 1964 (hasta entonces era sufragánea de la de Toledo) suma tres cardenales, dos menos que la diócesis de Málaga y que el arzobispado de Barcelona, y uno menos que Lérida. Vicente Enrique y Tarancón llegó en 1971 al arzobispado de Madrid siendo ya cardenal primado de Toledo por elección de Pablo VI en 1968.

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Con tres cardenales en su historia eclesiástica figuran también las diócesis de Jaén, Sigüenza y Zaragoza; con dos purpurados están Cartagena, Coria, Gerona, Osma, Pamplona, Tarazona y Valladolid; y con uno, las diócesis de Ávila, Córdoba, Granada, León, Orense, Palencia, Pamplona, Plasencia, Salamanca, Segorbe, Tortosa, Urgell, Vic y Zamora.

El arzobispado de Barcelona, el mayor de Europa junto a Milán, depende directamente de Roma tras su segregación de la archidiócesis de Tarragona. Esta ciudad es la cabeza de la provincia eclesiástica de Cataluña y suma tres cardenales, el último Francisco Vidal i Barraquer, nombrado en 1921 por Benedicto XV y que tuvo que exiliarse tras el golpe de Estado militar de 1936, perseguido por el general Franco. Murió hace 60 años en Friburgo (Suiza).

Entre los cardenales españoles famosos o con mayor poder, se destacan, naturalmente, los que llegaron a papa: tres, si consideramos como español a Dámaso I, nacido en Roma en el 305 hijo de una familia hispana. Los otros son Calixto III, de civil Alonso de Borja, nacido en Torre de Canals (Valencia), en 1378 y fallecido en 1458, tres años después de haber sido elegido pontífice; y Alejandro VI, nombre que tomó Rodrigo de Borja, nacido en 1431 en Játiva (Valencia) y sobrino de Calixto III. Fue elegido Papa en 1492 y falleció en 1503. España tuvo, además, dos antipapas: el cardenal aragonés Pedro de Luna, el Papa Luna, con el nombre de Benedicto XIII, y el canónigo valenciano Gil Sánchez Muñoz, que adoptó el nombre de Clemente VIII.

Ya en el siglo XX, un cardenal español poderoso fue Rafael Merry del Val, Gran Inquisidor y Secretario de Estado durante los pontificados de san Pío X (1903-1914), Benedicto XV (1914-1922) y Pío XI (1922-1939). Se está tramitando su proceso de beatificación, una situación en la que también se encuentra el santanderino Ángel Herrera Oria, cardenal de Málaga en 1965.

Con los purpurados investidos ayer por Juan Pablo II, el arzobispo de Sevilla, Carlos Vallejo, y el prelado de la Curia romana, Julián Herranz, España es ahora, después de Italia y Estados Unidos, el país con más cardenales: nueve, de los que sólo seis podrán votar al futuro Papa. Los otros tres, por tener más de 80 años, pueden ser elegidos, pero no electores.

Los cardenales octogenarios son Angel Suquía Goicoechea, de 87 años y emérito de Madrid; Marcelo González Martín, de 85 y emérito de Toledo; y Antonio María Javierre Ortás, de 82, emérito de la Curia romana. A González Martín lo hizo cardenal el papa Pablo VI en 1973; Suquía y Javierre deben su capelo a Juan Pablo II.

Los electores españoles en un próximo conclave son Eduardo Martínez Somalo, camarlengo de la Iglesia romana, de 76 años; Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, 67 años; Ricard María Carles Gordo, prelado de Barcelona, 77 años, y Francisco Alvárez Martínez, emérito de Toledo, 78 años. Carlos Amigo tiene 69 años y Julián Herranz, 73.

Martínez Somalo ocupa en la Curia vaticana el cargo de camarlengo, que se ocupa del gobierno temporal de la Iglesia desde el momento en que fallece el papa y hasta que se elige al sucesor. Rouco Varela, cardenal desde 1998, es presidente de la Conferencia Episcopal y fue elegido por el Papa relator del Sínodo de Obispos para Europa celebrado en Roma en octubre de 1999.

El nuevo cardenal español Julián Herranz se coloca el birrete ante el Papa.
El nuevo cardenal español Julián Herranz se coloca el birrete ante el Papa.ASSOCIATED PRESS

El papable Merry

Nadie duda de que, si hubiera nacido italiano, el cardenal español Rafael Merry del Val y Zulueta habría sido elegido papa en el Cónclave que designó a Pío XI en 1922. Es, con mucho, el prelado más relevante del catolicismo español en los últimos cien años. Nacido en Londres en 1865, hijo del diplomático y marqués del mismo nombre, fue llamado pronto a Roma por el papa León XIII como residente de la Academia Pontificia de Nobles Eclesiásticos y alumno de la Universidad Gregoriana. Se hizo sacerdote en 1888. A partir de entonces, su carrera fue espectacular: diplomático en Canadá (1897), presidente de la Academia Pontificia (1899), arzobispo de Nicea (1900) y cardenal por decisión de san Pío X a los 38 años de edad, el segundo más joven de la reciente historia del catolicismo.

Merry del Val fue secretario de Estado vaticano y negociador implacable contra los gobierno liberales de Francia, España e Italia, y látigo infatigable contra todo movimiento modernista. En 1914, Benedicto XV, el sucesor de san Pío X, le nombró responsable del Santo Oficio, donde también ganó fama de intransigente y eficaz.

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