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DISCURSO DEL PRESIDENTE A LOS MANDOS DE LAS FUERZAS ARMADAS

La oposición en bloque rechaza la doctrina del ataque "anticipatorio" expuesta por Aznar

Trillo va más lejos que el presidente al vincular la nueva teoría a la lucha contra ETA

La oposición en bloque rechazó ayer la teoría de la "acción anticipatoria" expuesta el lunes por José María Aznar en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (Esfas). Especialmente contundente fue el rechazo de los tres partidos que en diciembre pasado pactaron con el PP la Revisión Estratégica de la Defensa, el documento que define la doctrina española de Seguridad y Defensa para los próximos 15 años: el PSOE, Coalición Canaria y Convergència i Unió. El ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, vinculó esta doctrina a la lucha contra ETA, algo que no hizo Aznar.

Zapatero: "Matar por si acaso es un mal camino para la garantía de la seguridad"

El primero en expresar su rechazo fue el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, el mismo lunes por la noche, en declaraciones a la Cadena SER y anoche en mitin en Alcalá de Henares, donde acudió en apoyo al candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas. "La teoría del ataque preventivo, que es la que esgrimió [George] Bush y apoyó Aznar en la guerra de Irak, es arcaica y nefasta para la garantía de la seguridad y de las relaciones internacionales". Zapatero auguró que ganará las elecciones en 2004 y, por tanto, España trabajará "por la paz preventiva". Además, el PP no tendrá ocasión de aumentar el gasto militar porque, dijo, "perderá las elecciones". "Menos gasto militar y más ayuda a las familias de los militares del Yak-42", pidió Zapatero en el mitin.

"Matar por si acaso, destruir por si acaso", insistió el líder socialista, "es un mal camino para la garantía de la seguridad: Irak es el mejor ejemplo. Se hizo una guerra preventiva con falsedades, y tenemos ahora la situación paradójica de tener que hacer un esfuerzo de miles de millones para reconstruir un país que es el segundo productor de petróleo del mundo".

Ignasi Guardans, portavoz de CiU en la Comisión de Exteriores del Congreso, calificó de "irresponsabilidad gravísima" la intervención de Aznar, ya que "rompe y menosprecia" el consenso alcanzado con la mayoría de los partidos de la oposición en política de Defensa. El jefe del Gobierno, agregó en declaraciones a Catalunya Ràdio, "se erige en una especie de monarca absoluto que hace lo que le da la gana con su Ejército". Luis Mardones, portavoz de Coalición Canaria, consideró el discurso de Aznar una "derivación edulcorada de la teoría de la guerra preventiva de Bush". Se trata de una teoría "muy peligrosa y contraria a la legalidad internacional, que entra de lleno en contradicción con la Revisión Estratégica de la Defensa" apoyada por su partido, agregó en declaraciones a EL PAÍS.

Puesta al día

Por el contrario, el ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, aseguró en Málaga que "la Revisión Estratégica para nada excluye todo lo dicho por el presidente. Yo invito a todos a que se lean el documento, que en todos sus términos sigue siendo válido y desde luego no han sido en modo alguno contravenidos, bien al contrario, puestos al día por la intervención del presidente", informa Ignacio Martínez. El ministro insistió en que se había producido una "interpretación errónea" del discurso de Aznar por parte de algún medio de comunicación, al que no mencionó, "que sistemáticamente persevera en el error en los últimos tres meses en relación a [las noticias de] Defensa".

"El presidente del Gobierno sostuvo la teoría de la acción anticipatoria para la lucha contra el terrorismo. Si no existiera esa acción anticipatoria", argumentó Trillo-Figueroa, "España no estaría ganando la batalla contra ETA. Porque si hemos de esperar a que ETA cometa los atentados para desarticular su cabeza, su organización financiera o su organización logística, los españoles estaríamos sencillamente sometidos al chantaje y a la tiranía de ETA. Eso es lo que dijo y nada más que lo que dijo el presidente.

Sin embargo, Aznar no vinculó en su intervención las "acciones de carácter preventivo" a la lucha contra ETA sino contra organizaciones terroristas que utilizan armas de destrucción masiva y agregó que este tipo de acciones debían realizarse con "respeto a los no combatientes", denominación que nunca usaría el jefe del Gobierno para referirse a miembros de ETA.

Algunas fuerzas políticas interpretaron las palabras de Aznar en clave interna. El portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Felipe Alcaraz, dijo que la teoría del presidente "suena a GAL y a globalización del terrorismo de Estado". Se trata, agregó, de unas declaraciones "gravísimas, descaradas, obscenas, inaceptables y profundamente erróneas".

Los partidos del Grupo Mixto también fueron muy críticos con el discurso del presidente del Gobierno. El presidente de Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV), Joan Saura, tachó a Aznar de "pirómano bombero" por defender la doctrina de los ataques preventivos selectivos. Por su parte, el portavoz parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya, Joan Puigcercós, aseguró que el presidente pretende crear una nueva cultura militar basada en el modelo estadounidense y que generará "una sociedad del miedo obsesionada con su defensa hasta el punto de justificar las llamadas guerras preventivas o anticipatorias". Desde Eusko Alkartasuna, la portavoz en el Congreso, Begoña Lasagabaster, aseguró que "Aznar se ha situado fuera de la Carta de Naciones Unidas al pretender decidir unilateralmente cuándo emplear la fuerza armada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de octubre de 2003