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FÚTBOL | La Copa se tiñe de luto

El seguidor del Deportivo murió al ser atacado por un miembro de Riazor Blues

El fallecido, Manuel Ríos, intentó mediar cuando radicales del equipo gallego golpeaban a un chaval del Compostela

La policía buscaba ayer a un joven, identificado como miembro de la peña deportivista Riazor Blues y al que se presuponen ciertos conocimientos de artes marciales, que el pasado martes causó la muerte a un hincha de su mismo equipo propinándole una patada en el hígado. El fallecido, Manuel Ríos Suárez, de 31 años, había increpado a su agresor cuando éste daba una paliza a un aficionado del Compostela, a la salida del estadio de San Lázaro, en Santiago, tras el partido de Copa del Rey entre el club local y el Deportivo. Las fuerzas de seguridad confiaban en resolver el caso en pocas horas ya que la compañera sentimental del fallecido, que estaba con él en el momento de los hechos, pudo identificar al agresor.

Manuel Ríos sólo intentaba evitar una pelea. Acababa de salir del estadio, tras asistir al partido junto a su novia, María Clara Castro y un amigo común. El duelo había acabado con violentos choques en los graderíos, que se trasladaron al exterior del campo. A unos 300 metros del estadio vieron como un grupo de hinchas de su equipo, que la policía identifica como miembros de la peña radical Riazor Blues, propinaban una paliza a un joven con un camiseta del Compostela. Según el parte policial, Manuel intervino para increparles: "!No os da vergüenza pegarle entre tantos a un chaval!". Y sin mediar palabra, uno de los agresores arremetió contra él: se lanzó por el aire y le golpeó con las dos piernas a la altura del costado. Un golpe fatídico de tal destreza que hace sospechar a la policía que el agresor "tenía algún tipo de conocimiento en artes marciales", según el delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa.

Cuando los acompañantes de Manuel Ríos se identificaron ante el atacante como hinchas de su mismo equipo, éste se detuvo e incluso llegó a pedir disculpas. La novia de fallecido se percató entonces de que el agresor era conocido de ella. Ríos se levantó, pero a los pocos metros comenzó a sentirse mal y se tendió sobre el césped. Un vigilante de seguridad de un edificio de la Xunta de Galicia próximo al estadio vio lo ocurrido y llamó a una ambulancia. Ríos comenzó a ponerse pálido y a vomitar sangre, perdió la consciencia e ingresó a las 23.26 en el hospital Clínico Universitario de Santiago, ya cadáver, tras sufrir presumiblemente desgarros irreversibles en el hígado.

La escalada de violencia se había ido gestando durante el tiempo del partido, en el que los hinchas radicales del Depor, confinados en un fondo del estadio, ya lanzaron al campo objetos contundentes. La situación estalló a las 22.40, al término del partido. Grupos de hinchas de los dos equipos se intercambiaron insultos y lanzamientos de objetos, al aprovechar que las gradas se vaciaaban y algunos se cruzaban en los pasillos, según testigos de los hechos. Los radicales deportivistas empezaron a arrancar sillas para utilizarlas de armas arrojadizas. Los agentes destacados en la zona, unos doce, hicieron una primera carga, pero la violencia de la respuesta de los ultras los obligó a "replegarse".

El atestado policial refleja que los violentos les lanzaron a los policías en una primera andanada "latas, monedas y navajas", pero cuando los ultras vieron que los agentes se replegaban pasaron a mayores. "Fueron lanzados un centenar de asientos de las localidades, azulejos, las puertas de los baños, trozos de grada y hasta un sanitario, tanto al interior del estadio como a la calle", asegura el relato policial. Para entonces ya había tres policías lesionados, pero el estadio ya se había vaciado y un grupo de seguidores que había quedado atrapado en el embolsamiento de hinchas lograron ser rescatados. Los restos de la batalla eran apreciables ayer en el estadio, donde el mobiliario hecho añicos conservaba aún rastros de sangre.

La bronca se trasladó después las calles cercanas al estadio. El concejal del PP del Ayuntamiento de Santiago Jacobo Pérez Paz también recibió un puñetazo tras recriminar a un grupo de hinchas del Deportivo que estaban agrediendo a unos menores. Pérez Paz, según el relato policial, pudo identificar previamente a su agresor, que fue detenido junto a otro joven que "golpeó con la hebilla de un cinturón en la espalda y la cabeza" del jefe del dispositivo policial. Otros cinco hinchas más fueron atendidos en el hospital de heridas de diversa consideración.

Manuel Ríos no solía viajar con el Deportivo, pero el martes, día festivo en A Coruña, se animó a acercarse a Santiago. Su padre, Manuel Ríos Rey, se enteró de la noticia. "¿Estás preparada?. Mataron al niño en Santiago", le dijo a su mujer. María Josefa Suárez sólo se refería ayer a su hijo como "mi niño". "Me lo reventaron porque no había seguridad en el estadio. Él nunca hizo mal a nadie", sollozaba la mujer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de octubre de 2003