Agricultura alerta contra la importación de pollos engordados con proteínas animales y agua

El consejero de Agricultura, Josep Grau, aseguró ayer en Lleida que la Generalitat no permitirá la entrada en Cataluña de carne de pollo que haya sido engordado con agua y proteínas animales, una práctica extendida en algunos países de Europa, sobre todo en Holanda, que, sin ser ilegal, constituye "un fraude al consumidor", según Grau, porque va en detrimento de la calidad del producto. El sindicato Unió de Pagesos (UP) teme que esta práctica pueda provocar una crisis alimentaria similar a la de las dioxinas o las vacas locas.

Josep Segura, responsable del pollo de Unió de Pagesos, está convencido de que el reportaje emitido el domingo en el programa 30 minuts de TV-3 sobre cómo se produce y manipula la carne de pollo en algunos países europeos hará mucho daño al sector y podría tener pronto graves repercusiones en el mercado español, ya que puede contribuir a que el consumo de pollo disminuya y se hundan los precios. "Aquí siempre pagamos el pato de todas las crisis alimentarias que provocan otros", señaló Segura. "No basta con denunciar el hecho, nuestro sindicato hará campañas informativas y emprenderá acciones para impedir que entre un kilo de carne de pollo congelada de Holanda", dijo el representante de UP.

La Generalitat pedirá al Gobierno español que denuncie ante los responsables de consumo de la Unión Europea (UE) esta práctica fraudulenta en la manipulación de la carne de pollo de algunas industrias agroalimentarias holandesas, que suministran a los animales agua y proteínas de animales.

Engorde de hasta el 50%

Además de Holanda, hay otros países que engordan los pollos mediante este sistema, que consiste en inyectar a los animales grandes cantidades de agua para que pesen más y poderlos comercializar a precios más bajos que sus competidores. Para que los muslos y las pechugas del animal retengan el agua, se les suministran proteínas de vaca y cerdo. De esta manera, la proporción de agua que puede encontrarse en un pollo engordado así puede llegar a ser del 50 %.

Grau alertó a los consumidores para que seleccionen bien en el momento de la compra, valoren más la calidad que el precio y se inclinen por los productos catalanes porque "cumplen todas las garantías de calidad y seguridad alimentaria". El consejero afirmó que este sistema de engorde del pollo no debe permitirse en el ámbito comunitario aunque sea legal porque cumple los parámetros mínimos de seguridad alimentaria que establecen la Organización Mundial de la Salud(OMS) y la UE. En Cataluña se producen anualmente 180 millones de pollos que llegan al consumidor como producto fresco. Grau explicó que en Cataluña la alimentación de los pollos es vegetal y que la carne pasa diversos controles antes de llegar al consumidor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 29 de septiembre de 2003.

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