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Reportaje:

Andalucía ya es bilingüe

Un centenar de sordos acude al Parlamento para agradecer el reconocimiento de la lengua de signos

Andalucía reconoció ayer su bilingüismo. Alrededor de un centenar de sordos se concentraron por la tarde en el Parlamento para asistir a la aprobación de una proposición no de ley presentada por el grupo socialista por la que el gobierno andaluz reconoce la Lengua de Signos Española y se compromete a garantizar el acceso de las personas sordas a los servicios públicos y a la información. "Llevamos toda la vida esperando esto, muchos sordos son analfabetos funcionales y tenemos la esperanza de que cambie", afirma a través de una intérprete Javier Ros, sordo de nacimiento y contable de la Federación Andaluza de Sordos.

Con esta medida, Andalucía se convierte en la primera Comunidad Autónoma que reconoce la lengua de signos. "Es un momento histórico", advertía Alfredo Gómez, presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones de Sordos. A su lado, Luis Jesús Cañón, el presidente de la federación española, ratificaba el paso adelante que dio ayer el Parlamento andaluz y pedía al Gobierno central que hiciera lo mismo. "Lo que queremos evitar es que se cree una brecha en España", afirma, "evitar que un sordo andaluz tenga más derechos que uno nacido en León".

Para Fátima López, sorda de nacimiento, es "fundamental" que la Junta garantice los intérpretes de lengua de signos en los informativos de la televisión pública, uno de los compromisos que adquiere el gobierno andaluz con la proposición no de ley. "Ahora sólo vemos las cosas que llevan subtítulos. Un intérprete garantizaría que recibimos el 100% de la información", dice. Gracias a la figura del intérprete, asegura Fátima, ella está a punto de terminar la carrera de Historia en la Universidad de Granada.

La universidad le facilita el intérprete, que acude con Fátima a todas las clases. "Con él me entero de todo lo que va diciendo el profesor. Luego mis compañeros me prestan los apuntes y me presento a los exámenes en condiciones de igualdad", asegura.

En España hay alrededor de un millón de personas con diferente grado de sordera y sólo un 1% llega a la Universidad. La Comisión Europea solicitó el pasado mes de abril el reconocimiento de la lengua de signos a todos los países de la UE, una medida que ya se ha adoptado en Portugal, Gran Bretaña, Alemania, Suecia o Noruega. En España, el parlamento de Cataluña ha instado al Gobierno central a que de el paso, pero sólo Andalucía la ha reconocido oficialmente y se ha comprometido a garantizar el bilingüismo en las instituciones públicas, una medida que le agradecieron personalmente al presidente de la Junta, Manuel Chaves, todos los sordos que ayer acudieron al Parlamento.

"Hace dos años nos entrevistamos con usted y vemos que ha cumplido", le reconoció el presidente de la federación española. Chaves, por su parte, se comprometió a que la medida "no se quede sólo en la ley". "Es nuestra obligación", aseguró. La intención es que, en un plazo máximo de cuatro años, cualquier sordo pueda contar con un intérprete en los centros públicos. Además, la Junta también insta al Gobierno a reconocer la Lengua de Sordos Española.

Hasta ahora, según las personas sordas que ayer se dieron cita en la Cámara andaluza, han encontrado más ayuda en las nuevas tecnología que en las administraciones. Javier Ros, el contable de la federación andaluza, tiene hasta videoconferencia en su ordenador para poder hablar en su lengua. Para los sordos, las luces hacen el papel habitual del sonido para cosas tan mundanas como avisar de que hay alguien llamando a la puerta de casa, de que está llegando un fax o de que es hora de levantarse.

Fátima López, la estudiante de Historia, advierte también de la revolución que ha supuesto para ellos el teléfono móvil: gracias a los mensajes de texto se pueden comunicar hasta con personas que no entienden su lengua. Los avances tecnológicos de los últimos años, con internet a la cabeza, han sido vitales para la integración de este colectivo, según Fátima, hija de sordos pero casada con un oyente y madre de cinco hijos sin discapacidad. "Algunos de ellos son ahora intérpretes profesionales", explica.

El intérprete les permite "descubrir la realidad", advierte Miguel Ángel Sampedro, de 25 años y estudiante de 5ª de Filología Hispánica también en Granada. Todos sus compañeros son oyentes, pero él, asegura, se siente "igual" que el resto. Con muchas menos dificultades que las que dice tuvo que superar en el colegio de sordos en el que estudió. A partir del segundo año de instituto pudo ya llevar su intérprete y "todo fue más fácil". "Fue descubrir un mundo, ver que tenía posibilidad de comunicarme en mi lengua, como todo el mundo", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de septiembre de 2003