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Una muestra recuerda en Córdoba al Gran Capitán, artífice de la entrega del reino de Granada

Más de 200 obras de 28 instituciones ayudan a analizar la época del histórico militar

Hace cinco siglos y un año, Gonzalo Fernández de Córdoba, por encargo de Isabel la Católica, culminó las negociaciones con el rey Boabdil El Chico que desembocaron en la entrega de Granada y la caída del reino nazarí. Se completó así la invasión cristiana de Al Ándalus. Cinco siglos y medio después de su nacimiento en Montilla, Córdoba rinde homenaje a un reconocido estratega militar con la exposición El Gran Capitán: de Córdoba a Italia al servicio del rey.

Una nutrida comitiva militar encabezada por el general jefe del Estado Mayor del Ejército, Luis Alejandre Sintes, inauguró la muestra en la Sala de Exposiciones Museísticas de Cajasur, que patrocina la exposición, abierta hasta 20 de noviembre. Las cinco áreas en las que se divide la muestra repasan los aspectos de la vida del Gran Capitán.

La imagen del militar queda reflejada, según explicó el comisario de la muestra, Juan José Primo, con 18 piezas entre cuadros, bustos y objetos personales, como su espada, su escudo y cartas autógrafas. Será la primera vez que se verán estos documentos, pertenecientes a los fondos del Palacio de Viana, propiedad de Cajasur.

La faceta de Gonzalo Fernández de Córdoba como inventor del ejército moderno se expone a través de armas de la época procedentes de la Real Armería de Patrimonio Nacional, el Museo del Ejército de Madrid o el Museo Militar Regional de Sevilla. Al Gran Capitán se le atribuye el germen de la disposición de las tropas en Tercios.

Las campañas que acometió Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia se expresan en paneles y mapas de la época. Precisamente, quienes le enviaron a Italia fueron los Reyes Católicos, que también tienen su parcela en la exposición a través esculturas, estandartes, escudos y la espada de Fernando el Católico. Por último, una extensa bibliografía de casi centenar y medio de ejemplares repasa lo suscitado por este personaje.

Aunque las negociaciones en la Capitulación de Granada suponen el más llamativo logro del Gran Capitán, su actividad militar le llevó a Italia, a defender los intereses de los Reyes Católicos en el reino de Nápoles. Allí derrotó a los franceses en las batallas de Atella, Ceriñola y Garellano. De estas dos últimas se cumplen cinco siglos y medio. Fue en esas contiendas en las que recibió el reconocimiento como estratega militar frente a unas tropas, a priori, superiores.

En total, 223 piezas, algunas réplicas, procedentes de 28 museos, bibliotecas o instituciones ponen el colofón al que ha sido el año del Gran Capitán en Córdoba, junto al pintor Julio Romero de Torres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de septiembre de 2003