Enresa ignora el anteproyecto sobre fiscalidad ecológica

La Empresa Nacional de Residuos Radioactivos (Enresa) dijo ayer que no tiene notificación oficial alguna acerca del anteproyecto de Ley de Fiscalidad Ecológica aprobado el pasado martes por el Gobierno andaluz. Un portavoz de esta empresa estatal explicó ayer que Enresa no valorará una cuestión que conoce por los medios de comunicación y que debe superar aún una serie de trámites. Enresa gestiona los residuos de media y baja actividad almacenados en el cementerio nuclear de El Cabril (Hornachuelos, Córdoba).

La futura norma autonómica prevé unos ingresos de 41 millones de euros de los que 4,9 repercutirá directamente en los residuos radiactivos de media y baja actividad almacenados en El Cabril. Precisamente, uno de los cinco gravámenes diseñados por la Administración andaluza se refiere en exclusiva a la actividad que desarrolla El Cabril. No obstante, la empresa estatal prefirió ayer no hacer comentarios acerca del anteproyecto de ley.

En una rueda de prensa celebrada en El Cabril, el jefe de proyectos de la planta, Mariano Navarro, explicó que los resultados de la investigación sobre unas filtraciones en una de las celdas de almacenamiento no se conocerán hasta finales de año.

Filtraciones

Enresa anunció en abril pasado la detección de una serie de filtraciones entre 2001 y otoño de 2002 en la celda 16 de la plataforma norte de la instalación (la hilera sur contiene otros 12 contenedores). El análisis inicial del agua recogida por los depósitos que hay bajo los contenedores ofreció datos negativos de contaminación, aunque Enresa aún está por determinar las causas y la procedencia de esas filtraciones. La empresa ya advirtió de que la obturación de las tuberías del sistema de drenaje podría haber provocado la acumulación de agua en las paredes de hormigón que protegen los residuos radiactivos y que no son del todo impermeables.

Sobre los residuos del accidente de Acerinox en 1998, el director de El Cabril, Andrés Guerra Librero, explicó que este percance cogió a la empresa "sin equipamientos específicos para el almacenamiento previo de residuos de este tipo". Guerra precisó que en estos momentos Enresa realiza "diversas pruebas para mezclar los líquidos con el hormigón" como paso previo a su almacenamiento.

El director de la planta agregó que El Cabril trata al año 2.000 metros cúbicos de residuos, una cifra similar a la que llegó tras el accidente de Acerinox en Algeciras.

Navarro se refirió también al plan de ampliación de El Cabril para albergar residuos de muy baja actividad. Estas nuevas instalaciones, que tendrán capacidad para 120.000 metros cúbicos de deshechos, están a la espera de la aprobación del Consejo de Seguridad Nuclear. Según Enresa, la vida radiactiva de estos residuos de muy baja actividad es de 60 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de septiembre de 2003.