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La policía sueca detiene al sospechoso del asesinato de la ministra Anna Lindh

El hombre, de 35 años, es el que aparece en las imágenes captadas en el lugar del crimen

La policía sueca anunció al filo de las 21.30 de ayer que había detenido al sospechoso del asesinato de la ministra de Asuntos Exteriores, Anna Lindh, en un restaurante contiguo al estadio de fútbol de Rasunda -en el barrio de Solna, en el centro de Estocolmo-, cuando seguía un partido de fútbol por televisión. La detención se produjo sin resistencia y fue efectuada por policías vestidos de paisano cuando el local se encontraba lleno de parroquianos. El sospechoso fue trasladado a una cárcel de la capital sueca.

El detenido fue identificado como el hombre que aparece en las imágenes que captaron las cámaras de vigilancia de los grandes almacenes NK donde se produjo el crimen y cuya fotografía publicada hace unos días por la prensa sensacionalista sueca ha dado ya la vuelta al mundo. En ellas se ve a un joven con una gorra de béisbol y vestido con una sudadera de color gris de una conocida marca de ropa deportiva. Según los responsables policiales suecos, se trata de un hombre de 35 años con antecedentes penales y que podría tener vinculaciones con la ultraderecha sueca.

En una rueda de prensa celebrada anoche, el jefe de la investigación del asesinato, Leif Jennekvist, acompañado por la portavoz de la policía, Stina Wessling, ofreció los detalles de la detención, pero no revelaron la identidad del detenido. "Estamos seguros de que es él", afirmó por su parte a la agencia sueca TT el jefe de guardia de la Policía de Estocolmo, Kurt-Erik Hansson.

El sospechoso, que está empadronado en el oeste de Suecia pero reside sin dirección fija en Estocolmo, tiene hasta 18 antecedentes penales por agresiones, estafa, daños a propiedades ajenas y amenazas a funcionarios públicos. También había recibido dos órdenes de alojamiento -una de ellas de su padre- y ha sido condenado a penas de prisión en varias ocasiones. Pasada la medianoche, fuentes periodísticas suecas aseguraban que también había sido detenida la madre del sospechoso y que éste tenía relaciones con grupos ultras de fútbol y grupos neonazis suecos.

Estos grupos han protagonizado en años recientes el asesinato de dos policías cuando intentaban detenerlos tras el asalto a un banco, y el de un sindicalista que había denunciado la infiltración de algunos de ellos en el sindicato. Pese a que algún jefe de la Policía de Seguridad (SÄPO) había desestimado la importancia de estos grupos, se tiene la confirmación de que están bien organizados, poseen conexiones con organizaciones similares del exterior y disponen de armas.

Según un perfil psiquiátrico que se le realizó al detenido el año pasado en una de las ocasiones en las que fue juzgado, el sospechoso presentaba problemas psicológicos como narcisismo o trastornos de personalidad, si bien no sufre ninguna enfermedad mental grave. En aquella ocasión, informa la agencia Efe, el sospechoso de haber apuñalado el miércoles pasado a Anna Lindh reconoció también que consumía frecuentemente alcohol y cocaína. En esa misma ocasión, el ahora detenido dijo que tenía nociones de informática y que trabajaba como diseñador de páginas de Internet por cuenta propia.

La detención del sospechoso se produce justo cuando comenzaba a colmarse la paciencia de la opinión pública sueca, que temía volver a asistir a una repetición del caso Palme. El primer ministro socialdemócrata, Olof Palme, fue asesinado en febrero de 1986 cuando salía de un cine situado muy cerca de donde perdió la vida la ministra de Exteriores, también en el centro de Estocolmo, y 17 años después el asesinato sigue sin resolver. Entonces como ahora las primeras pesquisas de la policía se dirigieron hacia individuos marginales como vagabundos o gente con desórdenes mentales. Después se habló de diferentes conspiraciones internacionales como autoras del asesinato como una posible trama de los servicios secretos de la Suráfrica del apartheid, o incluso se llegó a citar a la guerrilla kurda. Nunca hubo resultados.

Durante la madrugada de hoy la policía sueca irrumpió en varias viviendas de personas que podrían estar relacionadas con el caso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de septiembre de 2003