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Tribuna:

Valencia, ¿cómo queda?

Vuelve Pasqual Maragall con un tema que le es muy querido. Madrid se ha separado de España, se ha marchado, dice, tiene la cabeza en otro lugar. Realmente, ¿Madrid se va? como apuntaba hace un par de años o, ¿se ha ido? como afirma desde hace unos meses, refiriéndose al papel de la capital del Estado en el contexto autonómico de la política económica. Si esto es así, incluso aunque no lo sea, ninguna ciudad, menos aún ninguna autonomía, debe situarse al margen de la polémica suscitada. Nos quedamos en simplemente periféricos o nos planteamos cómo situarnos, con qué significativo papel, en aquel magnífico paisaje pintado por la Constitución de la España plural, donde cada cual podía manifestarse y desarrollar su identidad con el máximo de posibilidades. En definitiva ante la nueva situación debemos plantearnos, Valencia, ¿cómo queda?

Ricard Pérez Casado alude a ello refiriéndose a la competencia cooperativa entre Valencia y Barcelona dentro del arco mediterráneo como oportunidad real, lejos de pugnas estériles, en temas básicos como puertos, ferrocarriles, aeropuertos u ordenación del territorio. Ahora que Madrid se va o se ha ido, es hora efectivamente de recuperar las relaciones económico y sociales entre ciudades y comunidades, limítrofes y complementarias, que nunca se habían perdido pero que hoy con la globalización resultan más necesarias que nunca.

Se están produciendo hechos que pueden darnos pistas sobre la actual situación de nuestros diferentes sectores productivos. La Asociación Valenciana de Agricultores, como las de otras comunidades colindantes, ha manifestado que no le gusta la reforma aprobada de la política agraria común de la Unión Europea, pues supone un grave perjuicio para los productores valencianos por la desaparición del precio de intervención en alguno de nuestros productos característicos, como el arroz, y por las condiciones resultantes para la explotación de otros, como los frutos secos, que pueden dar con la desaparición de su cultivo en unos pocos años.

En el sector industrial, el sector azulejero y de revestimientos cerámicos, líder de la exportación valenciana, ha reducido las ventas en el exterior en un 9,3% desde enero a abril, y de manera análoga en todo el primer semestre, cayendo los mercados de Estados Unidos, y Oriente Medio, como no podía ser de otra manera a la vista de la situación política general, pero también Latinoamérica y Europa. La patronal del sector, por no poner otros ejemplos, sectoriales o empresariales, igualmente significativos, estudia detenidamente las causas, la reducción de los márgenes, el ciclo del producto, los mercados alternativos, y los competidores emergentes.

En cuanto al sector servicios, el parque temático Terra Mítica, emblema elegido para alimentar el ritmo de la locomotora turística Benidorm, tiene ante sí el reto de reducir pérdidas y entrar en beneficios. Tras el cálido verano, los accionistas analizan los resultados estivales para acceder al plan de saneamiento que reclaman sus principales impulsores. Entretanto el nivel de endeudamiento, aun cuando se afirma que no supone ninguna preocupación especial, puede frenar el futuro crecimiento.

No se trata aquí sólo de cuestionar unos hechos concernientes a nuestros principales sectores productivos, cada vez más necesitados de estudio y reflexión, o de manifestar una preocupación relativa al plazo de realización y características técnicas necesarias de nuestras infraestructuras básicas pendientes, como son las conexiones del tren de alta velocidad o del Plan Hidrológico, amén de las inversiones en puertos o aeropuertos, sino de plantearnos la situación ante la que nos encontramos y la estrategia coordinada a seguir con una economía cada vez más globalizada, una Unión Europea ampliada, unos fondos regionales suprimidos, y unos nuevos ejes competitivos en el Báltico, en el Atlántico, a lo largo del río Rin, o en países emergentes del Este.

El recientemente reelegido presidente de Cierval, Rafael Ferrando, lo dijo al poco de tomar posesión. Piensa crear el Instituto Valenciano de Estudios Económicos, análogo al centro de similar nombre creado en el año 1929 con el patrocinio de Ignacio Villalonga, que funcione con criterio de independencia, que elabore propuestas empresariales, que genere opinión, y que realice análisis de coyuntura y estudios económicos sobre problemas concretos. En este sentido Francisco Pons, también nuevo presidente elegido por la Asociación Valenciana de Empresarios, ha señalado las debilidades de nuestro sistema de pymes, las dificultades inherentes a su tamaño, y la necesidad de contar en nuestro territorio con las sedes de empresas punteras en diferentes sectores económicos.

Todo lo cual apunta a optar por una estructura social plural y no radial, amparada por la propia Constitución cuyo 25 aniversario se conmemora este año, que permita el desarrollo de una economía cada vez más competitiva. Pues las circunstancias ante las que nos encontramos advierten de la necesidad de profundizar en el desarrollo de un sistema productivo equilibrado, basado en unos distritos industriales autóctonos, y contando con unas infraestructuras adecuadas, partiendo de un sistema de ciudades potente, que permita nuestra participación desde la periferia europea en la concepción de una amplia región mediterránea que contemple, desde nuestra participación en la misma, la relación con Madrid, se vaya o no.

Alejandro Mañes es licenciado en Ciencias Económicas y Derecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de septiembre de 2003