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La construcción impulsa el crecimiento económico español al 2,3% hasta junio

El PIB se acelera una décima gracias al sector exterior, mientras el consumo se mantiene

La economía española se ha desmarcado del resto de la zona euro al crecer un 2,3% en el segundo trimestre del año con respecto al mismo periodo de 2002. En ese plazo, los países de la moneda única avanzaron el 0,4%. El dato mejora una décima el crecimiento del producto interior bruto (PIB) registrado en el primer trimestre. La construcción, tanto en inversión como en empleo, fue uno de los componentes de mayor crecimiento. En esta evolución también influyó el mantenimiento del consumo, unido a una mejoría en el sector exterior, que redujo una décima su aportación negativa.

Mientras gran parte de la zona euro ve cómo su economía se contrae cada trimestre, el PIB español avanzó un 0,7% entre abril y junio con respecto al trimestre anterior y un 2,3% en relación con el segundo trimestre de 2002. La cifra, que dio ayer a conocer el Instituto Nacional de Estadística (INE), mejora una décima la alcanzada entre enero y marzo (en un principio, el 2,1%, y ahora revisada al 2,2%) e incluso supera la previsión que realizó hace casi un mes el Banco de España, que cifró el crecimiento en el 2,2%.

El dato coincide, además, con la nueva previsión de crecimiento que el Gobierno realizó el pasado mes de julio para todo el año. El Ejecutivo rebajó siete décimas el crecimiento previsto, desde el 3% que esperaba inicialmente.

Este mayor crecimiento de España, cuyo PIB depende en un 50% de lo que ocurra en el entorno comunitario, obedece en gran parte a los datos de la construcción, que, lejos de desacelerarse, continúan creciendo con intensidad. La inversión, que avanzó un 3,4% en el último año, benefició especialmente a la actividad constructora, que creció el 3,8%, cuatro décimas más que en el primer trimestre del año. Si se compara trimestre sobre trimestre, el resultado es aún más espectacular, pues esta actividad vuelve a animarse (1,2% de subida) tras la relativa estabilización (0,3%) que experimentó en los tres primeros meses de 2003. La construcción aporta el 14% del PIB.

Empleo en las obras

El dinamismo de esta actividad se reflejó también en el empleo, que creció un 4,2% en un año. Este dato es especialmente significativo, pues los expertos creen que la importancia de la construcción en la economía radica principalmente en los puestos de trabajo que crea (casi el 12%) y que una eventual explosión de la burbuja inmobiliaria afectará sobre todo a este segmento.

El consumo interno, componente que aporta más de las tres cuartas partes del PIB, mantuvo su ritmo de crecimiento en el 3,2%. El gasto de los hogares alcanzó ese mismo porcentaje, una décima más que el trimestre anterior, mientras que las administraciones públicas moderaron su evolución tres décimas, hasta el 3,6%.

Frente al mantenimiento del componente interno, el sector exterior experimentó una mejoría, al reducir una décima, hasta el 1%, su aportación negativa a la economía. Esta cifra responde al crecimiento más intenso de las exportaciones (7,7%), aunque las importaciones continuaron por encima (10,1%).

El empleo registró una leve aceleración respecto a datos anteriores (el 1,7% más frente al 1,6% del primer trimestre), equivalente a 274.000 empleos. Destaca la caída de la ocupación en la industria, algo que no ocurría desde hace un año.

El vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato, celebró estos datos, principalmente por el diferencial de 1,9 puntos con la zona euro. Por el contrario, el secretario socialista de política económica, Jordi Sevilla, indicó que el crecimiento está "desequilibrado" por descansar demasiado en la construcción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de septiembre de 2003