Maragall aboga por una Cataluña sin diferencias de origen

El presidente del PSC expone su propuesta de cambio a 250 representantes de entidades

Un Pasqual Maragall tranquilo pero apasionado como en las grandes ocasiones convocó ayer a todos los partidarios del cambio político en Cataluña a ponerse manos a la obra. Ante unas 250 personas representativas de entidades sociales, universitarias, económicas, sindicales y de los medios de comunicación, el candidato socialista a la presidencia de la Generalitat afirmó que ha llegado la hora de que Cataluña deje de ser la patria de los catalanes de raíz y el lugar de llegada de los otros catalanes "para ser la patria de todos sin distinción, ser un solo pueblo".

Los socialistas realizaron ayer un esfuerzo para presentar su oferta de cambio a un espectro social más amplio que el del partido y las plataformas de simpatizantes que apoyan la candidatura de Maragall. Convocaron en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona a unas 250 personas entre las que se contaban rectores de la Universidad, directores de los medios de comunicación catalanes y dirigentes de entidades económicas como el Círculo de Economía, de los sindicatos, de las cámaras y del comercio.

Ante todos ellos, Maragall expuso los argumentos que a su juicio convierten el cambio político en el Gobierno catalán en una necesidad para el país y desgranó su oferta programática. El discurso, de casi una hora de duración, concluyó con la formulación de su compromiso personal de, si es elegido presidente, convocar periódicamente a los presentes para abrir un diálogo con todos ellos.

Maragall advirtió de que, en las inminentes elecciones autonómicas, "el riesgo para Cataluña es que no haya cambio o haya un falso cambio". Lo que Cataluña necesita es, según él, un cambio tanto en las formas como en los contenidos de las políticas, no un relevo en las caras. Un cambio que sustituya a "una forma de gobernar y una cultura política que ya sólo responden a un proyecto agotado".

Entre los asistentes se encontraban, además de los principales dirigentes del PSC, con el primer secretario José Montilla a la cabeza, Jordi Alberich en representación del Círculo de Economía; Angel Aznar, de la Plataforma para la Defensa del Ebro; Fernando Casado, director del Instituto de la Empresa Familiar; Josep Maria Álvarez, secretario general de UGT; Jordi Porta, presidente de Òmnium Cultural; Leopoldo Rodés, de Mediaplaning; Lluís de Carreras, ex presidente del Consejo Audiovisual de Cataluña; Francisco García-Prieto, de la Federación de Entidades Andaluzas de Cataluña, y numerosos periodistas, entre los que se contaban José Antich, director de La Vanguardia, y Eladio Jareño, director de TVE en Cataluña.

Resumió los objetivos de este cambio en estos ocho puntos: 1. Recuperar el pulso vital económico, social y cultural, que en los últimos años ha ido perdiendo ritmo. 2. Reequilibrar el territorio y llevar a cabo un "ingente" esfuerzo en la construcción de infrastructuras. 3. Recuperar el papel de motor económico y político de Cataluña en España. 4. Apostar por el liderazgo de Cataluña en la eurorregión del Mediterráneo noroccidental. 5. Cohesionar la sociedad catalana para hacer frente a las inseguridades y retos, como los de la vivienda, la sanidad, la seguridad en el trabajo, la vida en los barrios que reciben la inmigración, la atención a los jubilados y la tercera edad, la lucha contra la violencia de género y la promoción de la igualdad de oportunidades.

A esto agregó que la educación será una prioridad estratégica, como lo fue ya en 1999. Y afirmó que "la identidad cultural y lingüística reposará sobre los fundamentos de la inclusión, la pluralidad y la defensa de la pluralidad".

La reforma del Estatuto de Autonomía que el PSC propone es, advirtió Maragall, un medio para impulsar y garantizar "el progreso, el bienestar y la igualdad entre los ciudadanos de Cataluña". Marcó en esta cuestión una diferencia con los nacionalistas de CiU al asegurar que no pretende "confundir a los catalanes convirtiendo la reforma del Estatuto en un símbolo o en el único campo de batalla electoral".

Petición de juego limpio

Faltan aproximadamente dos meses y medio para las elecciones pero en realidad los candidatos llevan ya mucho tiempo en campaña. Maragall pidió ayer al candidato de CiU, Artur Mas, a quien calificó como su adversario principal: "Actúe con la misma nobleza con la que pienso combatirle, no en el terreno personal sino en el del proyecto que cada uno representa: el de la continuidad más o menos repintada y el del cambio". También pidió que cesen los ataques personales que, "como hemos visto, se encienden con facilidad y cuesta mucho parar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0002, 02 de septiembre de 2003.

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