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LA SUCESIÓN DE AZNAR

Aznar cede a Rajoy todo su poder en el PP

"La decisión de marcharme es completa. No me voy a medias", declara el presidente

"La decisión de marcharme es completa. No me voy a medias. Quiero anunciaros que si aprobáis las decisiones que voy a someter a vuestra consideración, tengo intención de ceder al candidato y secretario general todos los poderes que los estatutos me atribuyen como presidente" del Partido Popular, proclamó ayer José María Aznar al centenar de miembros del Comité Ejecutivo Nacional de su partido al pedirles su apoyo para que Mariano Rajoy sea el próximo líder popular y candidato a presidente del Gobierno. "No habrá bicefalia sino equipo, continuidad y relevo", precisó. La fórmula para evitar esa bicefalia consiste en que Aznar cede todos los poderes que tiene como presidente del PP al nuevo secretario general, Mariano Rajoy.

"No seguiré presidiendo las reuniones del Comité Ejecutivo. Como las restantes funciones que desempeño, traslado esa responsabilidad a Mariano Rajoy", les dijo Aznar al centenar de miembros de la dirección ampliada de su partido, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Entre sus funciones como presidente también está la decisión última sobre las listas electorales, que ahora queda en manos exclusivas de Rajoy, aunque el candidato tranquilizó después a los suyos al decirles que no hará "grandes cambios" en esas listas.

La decisión de Aznar tendrá que ser votada hoy por la Junta Directiva Nacional del PP. Sus 563 miembros han sido citados esta mañana en un hotel madrileño y someterán a votación secreta, por deseo de Mariano Rajoy, el nombramiento de su nuevo líder.

Aznar seguirá siendo presidente del PP, pero sólo nominalmente, pues las funciones que le atribuyen los estatutos del partido como líder pasarán desde hoy a Rajoy.

La fórmula elegida por Aznar evita la convocatoria de un congreso extraordinario y, curiosamente, homogeneiza las nomenclaturas del liderazgo del partido entre el PP y el PSOE. El líder socialista es el secretario general. Y, de forma interina hasta el congreso de enero de 2005, el líder popular también será el secretario general: Mariano Rajoy. Aunque, según indicaron ayer dirigentes del PP, no hay que descartar un congreso extraordinario después de las elecciones.

Aznar justificó ante los suyos la decisión de proponer a Rajoy como sucesor en estos términos: "La decisión sobre el futuro de España es de los ciudadanos. A ellos corresponde elegir quién ha de gobernar. Pero nuestra responsabilidad es presentar una candidatura cabal y fiable junto a un programa que ayude lo más posible a la fortaleza y prosperidad de nuestro país".

Y la mejor candidatura, en opinión de Aznar, es presentar a Rajoy. El resultado de la votación de hoy en la JDN -con voto secreto y urna, como muestra de que el PP sí tiene democracia interna, según sus responsables- permitirá conocer en qué medida el partido gubernamental comparte la decisión del líder que ha decidido dejar de serlo. Es previsible que Rajoy salga elegido por la práctica unanimidad de los 563 miembros de esa Junta. Ayer, en el preámbulo del Comité Ejecutivo, el respaldo fue unánime, y todas las intervenciones ensalzaron la decisión de Aznar y la figura de Rajoy.

"Candidato cabal y fiable"

"Mariano Rajoy es una persona en la que se puede confiar. Es una persona sensata y cabal", les dijo Aznar a los suyos. Defendió que, además, su candidato "sabe cuáles son los principales problemas y los riesgos más graves que tiene España". Y le elogió como "garantía de estabilidad y moderación" porque "representa la certidumbre de un proyecto de centro reformista que sigue siendo el mejor para España".

Aznar habría fallado a su afición si, en su penúltimo discurso como líder del PP -hoy será el último- no hubiera dedicado una serie de epítetos al PSOE, siempre en comparación con su partido: "Hemos conseguido que los ciudadanos vean en nosotros un partido serio, fiable y responsable. Eso es lo que nos distingue del PSOE".

El presidente del Gobierno pronosticó que "cuando llegue el día de las elecciones, los ciudadanos tendrán ante sí una opción inmadura, radicalizada, que genera desconfianza e inseguridad". Ésa, a su juicio, es la que representa el PSOE. Y enfrente situó, como siempre, la de su partido y, ahora, su nuevo candidato: "Una opción segura, tranquila, moderada, en la que se puede confiar".

Aznar justificó su decisión de dejar el liderazgo en el PP y de no competir de nuevo en las próximas elecciones en una "convicción personal": "Creo que la prolongación personalista de los liderazgos políticos es perjudicial para los partidos y genera tensiones innecesarias en el país", proclamó. El suyo ha sido un liderazgo personalista, hasta el punto de que es decisión suya la designación de Rajoy como su sucesor. Bien es cierto que el PP es un partido con una estructura absolutamente piramidal y un férreo sentido de la disciplina.

El líder saliente del PP agradeció "extraordinariamente" a su partido "la serenidad" mostrada en estos meses en los que la opinión pública reclamaba ver cómo se jugaba la carrera por la sucesión. "Habéis dado un ejemplo de madurez democrática muy importante", les dijo. Pues, en su forma de entender la democracia interna, es hoy cuando toca votar al candidato. Y no habría sido una muestra de democracia sino de líos internos buscar antes la forma de presionar a favor de uno o de otro. Según Aznar, es así "cómo hay que hacer las cosas" y es así cómo su partido "las está haciendo".

El presidente del Gobierno no fue interrumpido en ningún momento durante su discurso. Los asistentes a la reunión del Comité Ejecutivo le despidieron, cuando concluyó, con una prolongadísima ovación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de septiembre de 2003