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LA SUCESIÓN DE AZNAR

Aznar comunicó el viernes por la noche a Rajoy que le propondría como sucesor

El presidente recibió en La Moncloa a 10 dirigentes y habló por teléfono con otros 20

Mariano Rajoy supo que iba a ser el sucesor el viernes, 30 de agosto, por la noche, unas horas antes que sus dos competidores directos, Jaime Mayor Oreja y Rodrigo Rato. Se lo comunicó Aznar en La Moncloa. Y fue el colofón de una jornada de consultas que el presidente inició poco antes de la una de la tarde de ese día, tras el Consejo de Ministros, y que finalizó a las tres de la tarde del día siguiente en un almuerzo convocado por el presidente. En ese tiempo se entrevistó con una decena de dirigentes, la mayoría ministros, y habló con al menos otros veinte responsables del partido en las distintas autonomías.

Aznar: "Espero no equivocarme, por el bien del país y del partido"

"Nadie puede presumir que es de Rajoy pero, precisamente por eso, pueden serlo todos"

El viernes hubo un Consejo de Ministros cortos que empezó con una hora de retraso. Al finalizar, Aznar comunicó que sería el último Consejo para el titular de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué, porque iba a ser relevado la próxima semana para presentarse como candidato a la Generalitat catalana. Aznar tuvo palabras emotivas para Piqué, que fueron contestadas, también emotivamente, por el ministro.

Antes de que abandonaran la sala, Aznar pidió al ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, que convocara el lunes a la Comisión Ejecutiva del PP y el martes a la Junta Directiva Nacional del partido para cumplir con los trámites previstos en el reglamento interno respecto al proceso de la sucesión.

A las 13.30, la hora en que Rajoy, en su calidad de portavoz, acude a la conferencia de prensa habitual de los viernes, la noticia ya la conocían todos los medios de comunicación. Cuando le preguntaron por su futuro, Rajoy superó el papelón con facilidad: "Me veo con las mismas posibilidades que otros muchos militantes del PP". Fue todo lo que habló de sí mismo. "Y ni siquiera lo que sé me parece razonable que lo cuente", señaló para referirse al resto de candidatos.

Mientras Rajoy conversaba con los periodistas en la sala de prensa de La Moncloa, Aznar iniciaba, en sus dependencias, la ronda de encuentros con dirigentes veteranos del PP: el ministro de Defensa, Federico Trillo, y el de Fomento, Francisco Álvarez- Cascos. A primera hora de la tarde habló por teléfono con los líderes regionales del PP. Y dejó para segunda hora de la tarde a los dirigentes del partido con más peso y a los que más posibilidades tenían en la sucesión: el secretario general, Javier Arenas; los ministros de Trabajo, Eduardo Zaplana, y de Interior, Ángel Acebes; el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Y los tres vicesecretarios generales: Jaime Mayor, Rodrigo Rato y, finalmente, Mariano Rajoy.

A ninguno de ellos, con la excepción final de Rajoy, le habló de su elección para sucederle. Se limitó a preguntarles cuál debía ser el perfil del sucesor y a pedirles que apoyaran al designado. A Mariano Rajoy se lo dijo, al final, en una breve conversación. También le anunció que lo notificaría al día siguiente al secretario general y a los vicesecretarios generales, en una reunión conjunta al mediodía en La Moncloa. En la reunión, Aznar notificó el nombre del sucesor. Rajoy tomó, a continuación, la palabra y pidió el apoyo de los candidatos, que todos se lo garantizaron.

En la sesión de consultas, Aznar alternó las entrevistas personales con ocho ministros, el presidente del PP en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, con las llamadas telefónicas a presidentes del partido en las comunidades autónomas.

Con éstos últimos la conversación era más breve:

- "He convocado el lunes al Comité Ejecutivo Nacional para hacerle una propuesta con el nombre del sucesor. Lo votaremos el martes en la Junta Directiva Nacional. Espero acertar por el bien del país y del partido y quiero pedirte tu apoyo y el de tu organización".

"No lo cronometré pero debieron ser cuatro minutos. Sí debo decir que estuvo muy cordial y que me dijo que, como era lógico, no podía decirme el nombre del sucesor al que iba a proponer", señala uno de los dirigentes territoriales que recibió la llamada del presidente.

Nada más acabar el Consejo de Ministros, el presidente pidió a Josep Piqué que se quedara un momento. El del pasado viernes fue su último Consejo de Ministros pues el domingo será proclamado candidato del PP a las elecciones catalanas. Tenía toda la lógica que quisiera despedirle, pedirle opinión sobre las elecciones en las que competirá en la primera quincena de noviembre e, incluso, sondear su criterio sobre las tareas que quedan en el Ministerio de Ciencia y Tecnología de cara al nombramiento de su sustituto para los próximos siete meses.

Pero, de paso, en un breve paseo por los jardines de La Moncloa, Aznar aprovechó para que Piqué fuera el primero en sus consultas. A lo largo de la tarde, y con un intervalo de tiempo suficiente para que nadie se cruzara en la puerta, fueron convocados a citas similares, unas veces en el despacho, otras en un paseo, los ministros Ángel Acebes, Francisco Álvarez-Cascos, Federico Trillo, Eduardo Zaplana, Alberto Ruiz-Gallardón y, lógicamente, los tres vicesecretarios, Mariano Rajoy, Rodrigo Rato y Jaime Mayor, y el secretario general, Javier Arenas.

Salvo Rajoy, ninguno de los demás que pasaron por La Moncloa conocieron la decisión hasta el mediodía del sábado, cuando Aznar les citó a los cuatro a una comida temprana. "Ha sido la decisión más difícil de mi vida", les dijo. Y añadió la apostilla que había repetido a todos los demás interlocutores desde el mediodía del viernes: "Espero no equivocarme por el bien del país y del partido".

Cuando se conoció la decisión, Rodrigo Rato reaccionó inmediatamente para calificar la decisión de "muy buena" y comprometer su apoyo al candidato. Los demás se sumaron enseguida. Aún estaban los cinco comiendo cuando, al filo de las tres de la tarde, la noticia llegó a los medios de comunicación y a los hogares que en ese momento veían el telediario de TVE, de Antena 3 o escuchaban Radio Nacional.

La noticia de las tres de la tarde sólo facilitaba el nombre del sucesor, sin dar pista alguna sobre cuál sería la fórmula de reparto de poder entre él y Rajoy. A última hora de la tarde, se supo que Rajoy dejaría el Gobierno y ganaría poder en el partido al hacerse cargo de la secretaría general que, hasta hoy, ocupará Javier Arenas.

La opinión de los más de 30 interlocutores del presidente, tras conocer el nombre del sucesor, se resume en tres ideas: "Es una decisión muy de Aznar. Lo hemos tenido delante de nuestras narices durante los últimos tres años y, la verdad, quien diga que lo sabía con absoluta certeza, miente". "Rajoy es, para todos los que preferíamos a otro candidato, la segunda mejor opción". Y "Rajoy es un aglutinante. No tiene un gran equipo de gente detrás como partidarios incondicionales pero, al tiempo, tampoco tiene gente en contra". El resumen lo ofrece un cargo regional que sí es partidario del nuevo líder popular: "Prácticamente ninguno podemos presumir que somos de Rajoy pero, precisamente por eso, podemos serlo todos sin ningún problema, y vamos a serlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de septiembre de 2003