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Holanda se convierte en el primer país que dispensa en farmacia hachís con fines terapéuticos

Un gramo costará entre 8 y 10 euros, y la hierba está empaquetada como un medicamento

Holanda se convertirá a partir de hoy en el primer país del mundo que permite la distribución en todas las farmacias de dosis de hachís con fines terapéuticos para los pacientes que presenten la correspondiente receta médica. La hierba pasará un control de calidad y será esterilizada antes de su empaquetado en porciones. Un gramo de hachís costará entre 8 y 10 euros, y todos los farmacéuticos del país han sido informados sobre los posibles efectos secundarios o incompatibilidades con los medicamentos tradicionales para el alivio del dolor.

El Ministerio de Sanidad holandés ha firmado un contrato exclusivo con dos cultivadores nacionales que le servirán la marihuana sólo para estos fines. Este tipo de hachís está pensado para aliviar los dolores y el malestar propio de algunos tipos de cáncer y sida en sus últimas fases.

Los enfermos que sufran fuertes náuseas a causa de la quimioterapia o bien los espasmos y molestias de dolencias como la esclerosis múltiple y el síndrome de Gilles de Tourette figuran también entre los candidatos a recibir las dosis terapéuticas de marihuana. Sus efectos serán además evaluados de forma regular, a diferencia del resto de las medicinas vendidas en las farmacias.

Las porciones contarán asimismo con un prospecto similar para facilitar el uso. Según portavoces oficiales, Holanda ha sido la primera en abrir las farmacias al hachís terapéutico, pero no está sola. Canadá, algunos estados de Estados Unidos y Nueva Gales del Sur, en Australia, se preparan para hacer lo mismo. En el resto de Europa han mostrado mucho interés en el proyecto Alemania, Bélgica y Luxemburgo.

Oficina para el Hachís

Para evitar equívocos con el cultivo y venta de una droga así, el Gobierno holandés ha abierto una Oficina para el Hachís Medicinal y la ha incluido entre sus departamentos oficiales. La misma se encarga de pactar con dos cultivadores nacionales las cantidades precisadas y que son pagadas a precios decididos con anterioridad. Un centro externo de distribución, también supervisado por Sanidad, empaqueta las porciones de cinco gramos que llegarán luego a las farmacias. La asociación que reúne a las mismas a escala nacional no espera tener problemas con sus asociados. Todos deberán seguir un protocolo para su venta y llevarán un control estricto sobre la cantidad dispensada y el número de pacientes que la reciben.

Para la Fundación de los Pacientes necesitados de Marihuana Medicinal, encargada hasta ahora de remitirla a los que tuvieran una receta, las farmacias no resolverán el problema de los enfermos impedidos que la necesitan a domicilio. Dar una pastilla no es lo mismo que liar un cigarrillo de hierba, y tal vez algunos asistentes sanitarios declinen hacerlo. En cuanto a las dosis y su grado de intensidad, que en el caso del hachís puede diferir en función del tipo de hierba, resultará difícil adecuarlas a los dolores del usuario, según la fundación.

De momento, sin embargo, la mayor incógnita radica en la reacción de las aseguradoras médicas, que no han decidido aún si reembolsarán el coste de la marihuana. Si bien algunas aseguradoras médicas ya lo financian, el Colegio de Seguros Médicos está analizando las repercusiones de las nuevas recetas y espera contestarle al Gobierno esta misma semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de septiembre de 2003