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Un organismo francés contabiliza 11.435 muertos en la ola de calor

Las autoridades sanitarias advierten de que el balance puede agravarse

El Instituto de Vigilancia Sanitaria (IVS) hizo publicas ayer las primeras cifras oficiales relativas a la hecatombe sanitaria vivida por Francia durante el mes de agosto. El resultado es que, durante los primeros quince días de calor, fallecieron 11.435 personas más que el año anterior. El director del IVS, Gilles Brucker, advirtió que "el balance sólo puede agravarse" cuando incluya los datos relativos a la segunda quincena.

El IVS era el organismo que hubiera debido alertar de oficio a las autoridades sanitarias de que algo anormal estaba ocurriendo. "Admito que tenemos parte de responsabilidad" en el retraso de la puesta en marcha de las medidas de urgencia, ha dicho Brucker, "pero los parámetros utilizados por el IVS no tenían en cuenta la canícula".

El presidente de la asociación de médicos de urgencia, Patrick Pelloux, el primero que anticipó lo que podía ocurrir, felicitó al ministro de Sanidad "porque está contando toda la verdad sobre esa catástrofe monstruosa sin intentar minimizarla". Pelloux señaló también "que ese balance de 11.435 muertos va a aumentar cuando ampliemos el período canicular estudiado. Es más, aún ahora hay personas que mueren víctimas de lesiones causadas por la ola de calor".

El primer ministro Jean Pierre Raffarin y el titular de la cartera de Sanidad, Jean François Mattei, tras forzar la dimisión del Director General de Sanidad, insisten ahora "en que el Gobierno se da tres años para poner los cimientos de una auténtica sociedad de apertura", con una "democracia menos centralizada" y un mayor "deber de solidaridad" y, sobre todo, "menos indiferencia ante el drama de las persianas tiradas". "La canícula ha tenido consecuencias humanas dramáticas que nos afectan en lo más profundo", dijo Raffarin.

El lenguaje elíptico de Raffarin no ha sido bien aceptado por François Hollande, el primer secretario de los socialistas, que se ha referido menos a grandes principios morales y ha recordado las medidas que "el Ejecutivo tomó hace seis meses congelando créditos dedicados a las residencias de ancianos o a la atención a domicilio de las personas que la precisan". "Las medidas que ahora se adoptan son una marcha atrás a esa retirada de créditos que se hizo olvidándose de toda compasión o comprensión", agregó. Para Hollande "el Gobierno no debe conformarse con medidas artificiales o gadgets", concluyó al referirse al proyecto raffarinesco de suprimir un día festivo para financiar un plan Marshall para ancianos y enfermos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de agosto de 2003