El Gobierno baraja subvencionar las excedencias por cuidar ancianos

El Ejecutivo incluiría las posibles ayudas en su actual Plan de Familia

La ley estatal se limita a reconocer el derecho de los ciudadanos a estas excedencias. El Ejecutivo autónomo admite que su actual Plan de Familia, concebido para compatibilizar la vida laboral y el cuidado de los hijos y favorecer la natalidad, presenta un vacío en el tema de los ancianos que quiere llenar.

Dos de cada diez ciudadanos de la comunidad autónoma tendrán 80 años o más a mediados de este siglo, si las actuales tasas de natalidad y mortalidad y el flujo de población inmigrante se mantienen constantes o sufren alguna pequeña variación. Esta preocupante conclusión corresponde al último estudio demográfico elaborado por el Instituto Vasco de Estadística-Eustat, que dibuja para 2050 una sociedad vasca muy envejecida, donde cerca del 40% de la población estará jubilada y únicamente el 13% de los habitantes del País Vasco será menor de 20 años.

Esta inversión de la pirámide poblacional, con más abundancia de mayores que de jóvenes, ha encendido la señal de alarma en el Gobierno, que considera fundamental estar preparado para la factura que supondrá el rápido envejecimiento de la población. Para ello, uno de sus primeros pasos será reformar el actual Plan de Familia, según explica el viceconsejero de Inserción Social, Manuel Vigo, adscrito al Departamento de Justicia, Empleo y Seguridad Social, y firme partidario de subvencionar las excedencias. "Es verdad que existe un vacío en el Plan de Familia, y ha quedado demostrado que, si queremos que este tipo de planes sean integrales, deben recoger las necesidades de las personas mayores que no pueden valerse por sí mismas y, sobre todo, de sus cuidadores".

En este sentido, Vigo indica que en el momento en que su departamento haya cuantificado el coste de esas ayudas y de lo que representa subvencionar las excedencias se presentará el plan al Departamento de Hacienda. "El cuidado de los mayores", añade, "no debe suponer un detrimento en las rentas de las familias. Hay que dar la posibilidad a los hijos de cuidar de sus padres ancianos en el entorno familiar sin que su economía se resienta".

Ampliación del Plan

En la actualidad, el Plan de Familia subvenciona con 2.400 euros anuales a la trabajadora que se acoja a una excedencia laboral para dedicarse al cuidado de sus hijos. La ayuda dura un máximo de tres años. Si se trata de un varón, la cuantía llega hasta los 3.000 euros. Además de subvencionar las excedencias para cuidar de los ancianos, la posible reforma del Plan de Familia incluiría otras ayudas para impulsar la creación de una infraestructura de servicios de apoyo y de alivio, como una red de voluntariado y centros de día.

"Trabajamos por la ampliación del Plan, ya que está abierto y hay que mejorarlo. La atención a los ancianos es primordial", asegura Vigo. Precisamente, la apuesta del Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales, la otra consejería dentro del Gobierno que se encarga de la protección social, es invertir en los centros de día, ya que mantienen al anciano cerca de su entorno habitual. En total, existen en la comunidad 399 centros de día, lo que representa un 42,4% del total de la oferta residencial y asistencial a los mayores.

La catedrática de Sociología y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) María Ángeles Durán, que está realizando un estudio sobre un sistema de protección integral a la familia por encargo de la Unión Europea, recurre a un dato espectacular para advertir sobre lo que le espera a la sociedad occidental. "La expectativa de vida para los niños que han nacido en 2003 es de 100 años. Pero al final de su vida estarán relativamente enfermos muchos años de esos cien, y en la actualidad no hay un sistema de servicios públicos ni privados como para hacerse cargo de la población dependiente por razones de salud, algo muy frecuente a partir de los 75 años".

Cambios en el sistema

Según los cálculos del estudio que elabora, para 2050 la población europea mayor de 80 años va a crecer un 297%. Ante ese escenario futuro, advierte sobre la necesidad de cambiar el sistema de impuestos y el de servicios sociales para atender a los ancianos, lo que tendrá gran impacto en los presupuestos públicos y en las cuentas de las instituciones privadas. La Administración debe crear servicios, pero el tema es de tal envergadura, sentencia Durán, que no basta con aumentarlos. También es preciso concienciar a la población de que hay que repartir la carga del cuidado de los ancianos entre hombres y mujeres, fomentar el voluntariado y establecer un sistema fiscal donde sea más fácil convertir en renta el patrimonio de las personas dependientes.

Por ejemplo, el único bien de muchos mayores suele ser la vivienda en la que habitan. Se trataría de idear un sistema que les permita disponer de dinero, pero sin deshacerse del piso, que ya cederán en el futuro. Llevara la práctica esta idea ahora tiene muchas complicaciones fiscalmente. Durán también aboga por flexibilizar el mercado de trabajo, de manera que no sean ni los empresarios ni las mujeres los dos colectivos que tengan que acarrear en exclusiva con los costes del cuidado de los mayores.

"Hay que planteárselo como un objetivo nacional. El mercado debe desarrollar nuevos sistemas, la familia anticipar seguros complementarios y la opinión pública reconocer la labor del cuidador". "La falta de niños puede remediarse importándolos, pero lo que no se resuelve externamente son los problemas derivados de una población mayor dependiente y cada vez habrá más", ", recalca la catedrática de Sociología.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 13 de agosto de 2003.

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