Un grupo de militares da un golpe en Santo Tomé y Príncipe

El archipiélago africano ha cobrado interés por su riqueza petrolífera

Un grupo de militares encabezó ayer un incruento golpe de Estado en Santo Tomé y Príncipe, un archipiélago de mil kilómetros cuadrados situado frente a las costas de Guinea Ecuatorial y Gabón. Los golpistas aprovecharon la ausencia del presidente, Fradique de Menezes, en visita privada a Nigeria, detuvieron a la mayoría de los miembros del Gobierno y se autoproclamaron Junta de Salvación Nacional. Los primeros comunicados radiados explican que la asonada es "un reflejo de las difíciles condiciones económicas y sociales" del país.

El ministro de Exteriores de Santo Tomé y Príncipe, Mateus Meira Rita, que se encontraba ayer en Lisboa, dijo que los líderes de la revuelta son veteranos del Ejército, aliados del Frente Democrático Cristiano (FDC), una fuerza de la oposición sin representación parlamentaria. El corresponsal de la agencia de noticias lusa en la ciudad de Santo Tomé, la capital del archipiélago, confirmó que los hombres armados que vigilan los edificios públicos pertenecen al FDC.

El golpe se produjo a las tres de la madrugada, hora local [las cuatro en la España peninsular]. No hay noticias de combates o de muertos. Tras detener a la primera ministra, Maria das Neves, el líder del grupo, llamado comandante Fernando Pereira, exigió la rendición de todos los ministros y de los diputados. La radio transmite partes y música, la televisión está cortada, la mayoría de los comercios se mantienen cerrados y apenas circulan personas en las calles, según el corresponsal de Lusa.

El golpe de Estado en Santo Tomé y Príncipe, una antigua colonia portuguesa formada por dos islas y con una población de 140.000 habitantes, se produce tras meses de inestabilidad social y política motivada por la crisis económica, pero también por las expectativas creadas por la futura explotación petrolera en el mar que rodea a este archipiélago africano, uno de los países más pobres del mundo con una renta anual per cápita de 280 dólares. La economía se basa en la producción de cacao, que disminuyó de las 12.000 toneladas en el año 1973 a unas 4.500 en 2000.

El reciente hallazgo de bolsas de petróleo en la zona del golfo de Guinea, donde se sitúa Santo Tomé, ha aumentado la importancia estratégica del país, principalmente por el interés manifestado por las grandes compañías de petróleo y por Estados Unidos, que busca disminuir su dependencia energética de Oriente Próximo.

La decisión del Gobierno de Santo Tomé de explotar junto a la vecina Nigeria la zona marítima común no dejó satisfechos a los partidos de la oposición, que acusaron al presidente Menezes de corrupción: Nigeria se quedaría, según ellos, con el 60% de los hipotéticos beneficios de la explotación. Exxon Mobil y Royal Dutch Shell, ya presentes en el delta del Níger y en Guinea Ecuatorial en el caso de la primera, son algunas de las empresas interesadas en las reservas.

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Santo Tomé y Príncipe es un Estado independiente desde julio de 1975. En 1991 se realizaron las primeras elecciones libres. En 1995 tuvo lugar un intento de golpe de Estado, el único hasta el de ayer, encabezado por militares que demandaban mejores condiciones de trabajo. El Gobierno anterior logró alcanzar un acuerdo con los rebeldes y se mantuvo en el poder sin necesidad de elecciones anticipadas. Menezes fue elegido en septiembre de 2001 en unos comicios democráticos.

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