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Gazprom busca inversores

La compañía rusa necesita dinero para encontrar nuevos yacimientos y evitar la escasez de gas

Gazprom, el imperio del gas ruso, tiene que hacer frente a dos graves problemas: enormes deudas y una disminución de la extracción de gas. Esta última circunstancia es muy grave si se tiene en cuenta que las exportaciones a Europa occidental, para las que ya hay compromisos firmados hasta 2025, aumentan.

Los yacimientos de Gazprom son enormes, pero el problema es que muchos ya han pasado su pico máximo y cada año producen menos

La tercera parte del gas que consumen los europeos viene de Rusia, pero, si las cosas iguen como hasta ahora para la monopolística Gazrom, ésta puede comenzar a sufrir lo impensable: escasez de gas. Aunque los yacimientos de Gazprom son enormes, el problema es que muchos ya han pasado su pico máximo y cada año producen menos. Esto se refiere, entre otros, a los yacimientos ubicados en la comarca autónoma de los Nenets del Yamal, en el extremo norte ruso.

Es verdad que sus reservas están lejos de haberse agotado, pero para explotar nuevos estratos en ellos y beneficiar nuevos yacimientos se necesitan grandes inversiones. Por ahora, debido al agotamiento natural de los yacimientos, cada año Gazprom pierde más de 20.000 millones de metros cúbicos de gas. Como resultado, dentro de 10 años la extracción de gas puede disminuir en más del doble.

Estos problemas han obligado a Gazprom a hacerse más transparente y a buscar socios dispuestos a participar en la financiación de nuevos proyectos. En este contexto, Yamburgdobicha, compañía de extracción que pertenece en un 100% a Gazprom, hay organizado recientemente, por primera vez en su historia, un viaje a sus yacimientos del Círculo Polar Ártico para un grupo de potenciales inversores.

Tres horas y media de vuelo desde Ostáfievo, aeropuerto de Gazprom en el sur de Moscú, y el avión de Gazpromavia -compañía aérea que también pertenece al monopolio de gas- aterriza en Yámburg, "la ciudad que no fue", según la expresión de unos de los ejecutivos locales.

Yámburg -el punto más al norte de donde se extrae el gas que al final de su recorrido es consumido por los europeos- es otro mundo, de fríos intensos, de más de medio año de noche polar, cuando el sol nunca aparece, y de tres meses de día polar, cuando no se pone. Tierras de permafrost -es decir, de congelación perpetua que puede llegar hasta a medio kilómetro bajo la superficie-, donde sólo es posible construir sobre pilotes. Fueron estas severísimas condiciones climáticas -puede amanecer con cinco grados centígrados bajo cero y en la tarde hacer ya menos 45, o viceversa- las que obligaron a los soviéticos hace 20 años a desistir de la idea de construir aquí una ciudad.

Nuevos yacimientos

Ahora Yámburg es un poblado en el que viven permanentemente unas 1.500 personas, que se van rotando: algunas trabajan un mes y luego descansan por el mismo período, mientras que otras trabajan dos meses y descansan uno.

El problema del yacimiento de Yámburg es que la extracción de gas ya ha alcanzado su máximo y ahora va disminuyendo. Para compensar esta caída hay que comenzar a aprovechar sus estratos más profundos y nuevos yacimientos. Yamburgdobicha tiene la licencia para explotar Zapoliárnoye, Tázov y otros, pero para realizar estos proyectos necesita inversiones de miles de millones de dólares.

El yacimiento de Zapoliárnoye -que puede, al menos en un primer tiempo, compensar la disminución de la extracción de gas- queda al sureste de Yámburg, a una hora y veinte minutos de vuelo en helicóptero por tierras pantanosas y de congelación perpetua que parecen completamente deshabitadas. Pero desde el aire pueden divisarse algunos chum, las tiendas donde viven los nenets nómadas, que se dedican principalmente a la cría de renos.

Zapoliárnoye producirá 100.000 millones de metros cúbicos de gas anuales. De momento han entrado en funcionamiento la primera línea -35.000 millones- y la segunda -32.500 millones-; sólo falta la tercera, que se espera comience a dar gas a finales de este año o comienzos del próximo. "El sueño del industrial de gas", comentó un inversor potencial al visitar este yacimiento, que da un gas muy puro y a un coste de sólo 3-4 euros por 1.000 metros cúbicos.

Condiciones climáticas

Pero el gas de Zapoliárnoye sólo puede, en realidad, aplazar el problema. Para solucionarlo es indispensable comenzar a explotar nuevos yacimientos. La península de Yamal los tiene en cantidad, el problema es que se encuentran lejos de las actuales infraestructuras de trasporte y viviendas y las condiciones climáticas son allí aún más severas. Esto quiere decir que su explotación exigirá enormes inversiones -30.000 o 50.000 millones de dólares- que Gazprom no tiene. Los yacimientos se encuentran a más de 500 kilómetros de distancia de los sistemas de transporte de gas, lo que significa que, antes de que empiecen a dar beneficios, hay que tender una nueva red de gasodutos, para lo que se necesita un mínimo de 20.000 millones de dólares.

Gracias al acuerdo firmado recientemente por Gazprom con Turkmenistán, las grandes inversiones pueden esperar y el monopolio se puede concentrar en la explotación de yacimientos con menos coste, cercanos a las actuales infraestructuras. El documento firmado en abril pasado contempla la paulatina compra del gas turkmeno hasta llegar a 70.000 millones de metros cúbicos anuales a partir de 2007 y a 100.000 millones a partir de 2010.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de junio de 2003