Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
VISTO / OÍDO

No más constituciones

Apenas miro el proyecto de Constitución para Europa, y ya me escandalizo. Es peor aún que la española, que, además, va a permanecer, con todos sus errores de transición y transacción ("si yo te doy un rey, tú me das autonomías": ¿para qué las dos cosas?), y sirve para dar título a los monologuistas, que se llaman "constitucionales", y muchos de ellos son intolerantes, insultantes. Apenas veo que "la dignidad humana es inviolable" y que "será respetada y protegida", y me digo: lo de siempre. Basta con decir que alguien es inhumano para que ya no tenga derecho a la dignidad: que, por otra parte, habría que volver a definir. Sigo viendo que "nadie podrá ser condenado a la pena de muerte ni ejecutado", y recuerdo algunos calabozos de Alemania y de Italia, y de los países que puedo recordar. En el preámbulo, en la excelente reducción que ha hecho mi compañero Carlos Yárnoz, se dice que se inspira "en las herencias culturales, religiosas y humanistas": las religiosas fundaron a Europa con cientos de años de guerra y millones de mártires asesinados: y no dejo de incluir a los judíos muertos por los nazis, porque más contribuyeron los judíos a la creación intelectual y científica de la Europa actual que los cristianos en sus diversas acepciones y sectas.

Y leo que esta Constitución nace "de la voluntad de los ciudadanos y de los Estados": he aquí una disyuntiva curiosa. Ciudadano por una parte, Estado por otra; y me dice Yárnoz que se ha sustituido esta fórmula por la de "los pueblos": palabra arcaica y llena de cargas negativas (federalistas, nacionalistas). Pero ¿qué palabra no está llena de cargas negativas? Si la misma paz, o pacificación, se utiliza de formas tales que necesitan bombardeos masivos y atentados a la verdad para cumplirse. Más pudor ha tenido el propio Bush para proponer a su inspirador y jefe político Sharon un plan llamándolo "Hoja de Ruta" en lugar de "plan de paz": el mismo tipo iba a lanzar un asalto minutos después que iba a ser respondido por un suicida asesino, contestado a su vez por soldados asesinos sobre gente indefensa: los niños clásicos, y ya se sospecha que los palestinos ponen niños velozmente cuando ven caer una bomba para culpar a sus torturadores... Ah, una guerra de religión, por cierto. Con un casus belli de hace más de dos mil años. (Si Hitler los hubiera aceptado, Europa sería ahora otra cosa: y Palestina, también).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de junio de 2003