Reportaje:

Entre cabras e Internet

La UPA organiza un curso para que los cabreros manejen la red y defiendan sus precios

José Ruiz Martín vio ayer un ordenador por primera vez. Cabrero de toda la vida, su rutina pasa por ordeñar el ganado y sacarlo a pastar. Nada de tecnología. Pero él y otros seis productores caprinos han decidido apuntarse a un curso muy original organizado por la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) de Málaga: Internet para cabreros. El objetivo de la UPA es que estos ganaderos puedan consultar los precios de la leche y de la carne para que tengan un valor de referencia y no estén a expensas de lo que quieran pagarle los compradores.

"Para que no me roben tan descarao... porque yo, sí quiero vender la leche, tengo que poner la mano", se quejaba ayer tras comentar que el litro que como mucho se lo pagan "a 75 pesetas" después lo ve a 3,6 euros en las grandes superficies. José cree que consultando en Internet los valores de referencia podrá defender mejor sus precios. Aunque reconoció que también será necesaria cierta unión entre los productores para que la ley de la oferta y la demanda no hunda a los cibercabreros. En Málaga hay unas 260.000 cabezas que generan 29 millones de euros. Las 2.000 explotaciones -casi en su totalidad familiares- producen 2.970 toneladas de carne al año y 50 millones de litros de leche.

Salvador Trujillo, secretario de organización de UPA, aclaró que la iniciativa nació a raíz del interés demostrado por los cabreros en manejar una herramienta que entre otros ganaderos y entre los agricultores es cada día más utilizada. El curso, que comenzó ayer, durará tres días, pero el objetivo de la organización agraria es repetirlo en todas las comarcas rurales. Las enseñanzas serán eminentemente prácticas. Los cabreros no han contemplado aún la posibilidad de comercializar su producción a través de Internet. La UPA cree que el sector tiene futuro porque en la Unión Europea no hay excedentes. En Andalucía hay 1,5 millones de cabezas. El 98% de la leche que producen se destina a la elaboración de quesos mientras que la carne, además de abastecer el mercado local, tiene mucha salida en Cataluña.

José explicó que ser cabrero es una actividad sacrificada, sin días libres y que la primavera -cuando hay buenos pastos- es la época más rentable, "la que permite pagar trampas y ahorrar para comprar grano en el invierno". Estaba previsto que otro productor asistiera a la rueda de prensa, pero José lo disculpó: "Dos cabras se le han puesto de parto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 05 de junio de 2003.

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