Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los disidentes cubanos están confinados en celdas de aislamiento

Los familiares denuncian el trato que reciben los condenados como presos de alto riesgo

La mayoría de los 75 opositores encarcelados en Cuba desde marzo cumplen sus condenas en "un régimen de extrema severidad", encerrados en celdas de aislamiento y con las visitas limitadas a una vez cada tres meses, según fuentes de la disidencia. El presidente de la ilegal Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CDHRN), Elizardo Sánchez, declaró que el Supremo acaba de ratificar las sentencias impuestas a tres opositores.

"Estos fallos confirman lo que temíamos, que las apelaciones no van a prosperar y que en la mayoría de los casos las durísimas sanciones dictadas se van a mantener", dijo. Según Sánchez, a los familiares del periodista Miguel Galván (condenado a 26 años) y de los opositores José Ubaldo Izquierdo y Héctor Raúl Valle Hernández (16 y 12 años de prisión, respectivamente), se les ha informado de que sus condenas han sido ratificadas por el Supremo. Los tres, como el resto de los disidentes encarcelados, están acusados de "conspirar" con Estados Unidos.

Para Sánchez no hay motivo alguno para que las autoridades consideren a los opositores como prisioneros "de alto riesgo" y los mantengan en régimen de "máxima severidad". "Argumentan que se debe a la gravedad de los delitos y la severidad de las condenas. La realidad es que son prisioneros de conciencia; prisioneros políticos. Ninguno ha realizado actos de violencia". El presidente de la CDHRN denunció que la mayoría, incluido el poeta y periodista Raúl Rivero, están encerrados en celdas de aislamiento, que se reservan para los presos que violan la disciplina penitenciaria, "y éste no es el caso de ninguno de ellos", dice Sánchez, quien ha pasado ocho años en las cárceles cubanas.

Blanca Reyes, esposa de Rivero (condenado a 20 años), declaró a este diario que la última vez que visitó a su marido en la prisión de Canaletas, en Ciego de Ávila (a unos 500 kilómetros al este de La Habana), el director del penal le informó de que no podría volver a verlo hasta el 21 de agosto. "Me dijo que, por una normativa, todos los presos de 'alto rigor' sólo pueden recibir visitas cada tres meses". Según Reyes, Rivero ha perdido 20 kilos pero se encuentra bien de ánimo y está escribiendo. "La celda es pequeña y hay muchos mosquitos. Me dijo que camina todos los días 5.000 pasos y que lo sacan una hora al patio".

Reyes ha escrito cartas a líderes políticos y religiosos para que intercedan ante las autoridades cubanas. Entre ellas, una dirigida al rey Juan Carlos I en la que apela a la "mediación piadosa" del Monarca "en favor de los disidentes pacíficos recién condenados a exorbitantes años de cautiverio, por tan sólo pensar, expresarse y obrar de forma diferente a la impuesta por el Gobierno totalitario".

Miriam Leiva, esposa del economista Óscar Espinosa Chepe (condenado a 20 años), pidió su inmediato traslado de la prisión de Guantánamo, situada a 900 kilómetros al este de la capital, a una institución médica donde pueda ser atendido de la cirrosis hepática que padece. "Mantenerlo en Guantánamo resultará una sentencia de muerte más o menos inmediata", afirmó Leiva en un comunicado.

Según la doctora Ileana Prieto, sobrina de Chepe, su tío tiene un "sangramiento digestivo, que es un índice de complicaciones serias en un paciente con cirrosis hepática". Chepe fue trasladado de la prisión a un hospital en Guantánamo, pero, según Prieto, "en el hospital donde está no existen las condiciones suficientes para su atención y mantenerlo allí representa un alto riesgo para su vida".

También Soledad Rivas, esposa del pedagogo Juan Roberto de Miranda, manifestó preocupación por el tratamiento médico en prisión de sus problemas de corazón. De Miranda (sentenciado a 20 años), se encuentra en la cárcel de Agüica, donde sufrió un infarto tras su encarcelamiento. Según Sánchez, otros prisioneros con serios problemas de salud son Martha Beatriz Roque, que padece hipertensión y graves trastornos digestivos (condenada a 20 años de cárcel), y los periodistas Jorge Olivera (18 años de prisión), con serios trastornos digestivos, y Edel José García (15 años), que sufre trastornos psicológicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de junio de 2003