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CUMBRE DE EVIAN | La economía mundial

Los países más ricos acuerdan de forma unánime la reforma del Estado de bienestar

"Si no cambias, no sobrevivirás", dijo Blair a los jefes de Estado y de Gobierno del G-8

Los siete países más industrializados del mundo acordaron ayer de forma unánime, y dentro de la cumbre del G-8, relanzar los planes para una reforma del Estado de bienestar. Aunque una de las declaraciones aprobadas ayer se refiere genéricamente a la "promoción de una economía de mercado responsable", la reunión confirmó, tras examinar las reformas previstas en Alemania y Francia, que la mejor adaptación a la globalización es la reforma de los servicios públicos, especialmente en Europa. Por su parte, EE UU se ha comprometido a mantener su política de un dólar fuerte.

La mejor secuencia de lo que pasó en la reunión de ayer -en la que participó el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, antes de partir rumbo a la ciudad turística egipcia de Sharm el Sheij- fue la que ofreció el primer ministro británico, Tony Blair, al resumir el intercambio de opiniones. "Nunca habíamos alcanzado tanta unanimidad en que el impacto de la globalización exige la reforma de nuestros servicios públicos en Europa para poder mantener los niveles de vida", explicó Blair.

"El canciller alemán, Gerhard Schröder, ha tenido una intervención en la que ha explicado la reforma laboral que pretende llevar adelante. El Gobierno francés está en lo mismo con su plan de modificación del sistema de pensiones. Yo mismo he intervenido para enfatizar la necesidad de estas reformas. No se trata de ser de izquierdas o de derechas. Hay que comprender que si no cambias, no sobrevivirás", razonó el primer ministro británico. Blair entiende que su programa de la Tercera Vía, por fin, se abre camino en Europa.

Los portavoces de Japón y Alemania informaron de que el presidente Bush había anunciado el compromiso de su país con la política de un dólar fuerte. El primer ministro japonés, Jonichiro Koizumi, agradeció a Bush este gesto: "Nosotros no entendemos por qué razón, dada la situación de debilidad de la economía japonesa, el yen está tan alto". La delegación alemana también considera importante ese anuncio porque la depreciación del dólar mejora, a medio plazo, la competitividad de los productos norteamericanos, empeorando las exportaciones alemanas en momentos en que Alemania está en crecimiento cero.

El G-8 aprobó, a iniciativa francesa, varias declaraciones referidas a cuestiones económicas y comerciales. En una señala que "la confianza es un ingrediente clave para una economía de mercado eficiente". Todo el acento está puesto en el modo en que deberían funcionar los mercados, a la luz, implícita, de los escándalos empresariales y contables en EE UU y Europa.

Pero llama la atención que ninguna de las declaraciones hace la más elemental referencia a la situación económica actual, esto es, a los problemas de desaceleración que sufren Europa y Japón y a la debilidad de la recuperación de la economía estadounidense.

Ayer, el presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, dio crédito a los recortes fiscales de la Administración de Bush y, según explicó, la UE -que Italia va a presidir durante seis meses a partir del 1 de julio- debería adoptar algún plan que, además de las reformas, permita relanzar la economía europea. "Nosotros creemos que un plan de inversiones en infraestructuras con financiación del Banco Europeo de Inversión podría ser un punto de partida. Cuando el consumo privado no puede sostener el crecimiento, la inversión pública debería hacerlo", dijo el primer ministro italiano.

En otra de las declaraciones adoptadas, el G-8 quiere garantizar el éxito de la agenda de liberalización comercial de Doha y, en particular, se compromete a llevar a buen fin la reunión ministerial que la Organización Mundial de Comercio celebrará en septiembre en Cancún (México). El comunicado señala que las negociaciones deben completarse a finales de 2004. Entre los asuntos centrales que promete abordar está el de "alcanzar una apertura sustancial del comercio en todas las áreas, incluyendo los productos agrícolas y no agrícolas, y en servicios, para beneficiar el crecimiento económico, el comercio y el empleo, atendiendo particularmente al interés de los países en vías de desarrollo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de junio de 2003