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Reportaje:

Pisos a cambio de empleos

Una operación urbanística permite que dos grandes empresas salgan del núcleo de Vitoria

La operación consiste en construir viviendas para financiar con ellas el traslado dos empresas industriales, las dos únicas que quedaban dentro del casco urbano de la capital alavesa, y asegurar el mantenimiento de los puestos de trabajo en las nuevas factorías. Este trueque de suelo por empleos ha sido uno de los últimos acuerdos del Ayuntamiento de Vitoria en vísperas de las elecciones y supone la culminación de una compleja negociación a muchas bandas.

El acuerdo del Consistorio con las firmas Esmaltaciones San Ignacio y la química Pemco compromete a ambas a mantener sus 400 puestos de trabajo en su nueva ubicación, en polígono industrial de Júndiz. Las nuevas factorías y las inversiones tecnológicas necesarias se financiarán con la venta de los terrenos que ocupaban en el barrio de Adurtza, en la zona sureste de la ciudad, donde se edificarán de 900 viviendas, en su mayoría de precio tasado.

El proyecto procede de la legislatura anterior, pero sólo en los últimos meses se ha podido concretar tras el acuerdo de las empresas con sus trabajadores. Estas dos firmas de gran tradición -Esmaltaciones San Ignacio fabrica, entre otros productos, baterías de cocina, y Pemco es la antigua Bayer- liberarán un solar de 250.000 metros cuadrados, junto al parque periurbano de Olárizu. El Ayuntamiento, con el acuerdo de las principales fuerzas políticas, se ha asegurado el control sobre la operación de venta de los pisos a precio tasado, ha garantizado el mantenimiento de las plantillas y ha cedido terreno en Júndiz a un precio asequible.

Las 904 viviendas previstas en el suelo que ocupan hoy ambas empresas comenzarán a construirse a partir de 2005. De ellas, 180 serán protegidas y el resto tendrán precios limitados, entre los 161.000 y 300.000 euros. Los gestores municipales consideran que debe abordarse un mercado intermedio entre las viviendas de protección oficial y las libres, por lo que la vivienda tasada puede cubrir ese vacío.

Las dudas que ofrece este sistema radica en el alto precio que alcanzan buena parte de los pisos previstos en la zona, a pesar de ser controlado. En el pleno en que se aprobó el convenio con el voto favorable de todos los grupos y la abstención de IU, un grupo de trabajadores de las empresas implicadas denunciaron falta de información sobre el convenio suscrito.

En cualquier caso, la política de vivienda tasada impulsada en Vitoria se ha encontrado con dificultades. Hace dos meses, al sorteo de casi un centenar de pisos a un precio de 180.000 euros, que exigía a los solicitantes ingresos anuales entre 33.000 y 48.000 euros, sólo se apuntaron 35 personas. La escasa respuesta de los ciudadanos obligó a paralizar el proyecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de junio de 2003