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Súria vivió con lluvia y tristeza el final de una larga jornada festiva

4.000 personas siguieron en la calle el festival

El cielo lloró en Súria al final de la votación. Esta lluvia anunciada fue una buena metáfora del estado de ánimo de las más de dos mil personas que habían aguantado hasta el final la retransmisión del festival desde una gran pantalla situada en la plaza Sant Joan del pueblo natal de Beth. "No se lo merecía, estuvo muy bien en su actuación y esperábamos que quedase al menos en un tercer o cuarto lugar", indicó su prima, Mónica Rodergas. Estaba previsto continuar con una actuación de la orquesta en la que la cantante había dado sus primeros pasos, pero todo hacía pensar que la fiesta duraría poco.

Súria se había paralizado para seguir la intervención en directo de Beth. Nadie en la calle, y en los bares silencio total ante los televisores. En aquel momento se habían congregado en la plaza unas 4.000 personas que siguieron con expectación y extremo nerviosismo la interpretación del Dime que defendió su conciudadana en Riga. La tensión que se vivió en la plaza durante la actuación dio paso después a la emoción, a las primeras lágrimas de alegría de sus conocidos, a los primeros apretones de manos y a los abrazos porque Beth, en opinión de sus vecinos, lo hizo "fantásticamente".

No fue suficiente, pero la opinión de sus seguidores no varió. La población de nacimiento de la joven artista, un municipio de poco más de 6.000 habitantes cercano a Manresa, se volcó con Beth. Las farolas eran para las caras de los políticos locales, pero los escaparates eran de Beth, y ganaban por mayoría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2003