ELECCIONES 25M | Comicios municipales en Cataluña

La jornada de reflexión termina con una cacerolada pacifista

5,3 millones de electores están llamados a votar en unas municipales en clave de primarias

Los ecos de la guerra de Irak se dejaron sentir de nuevo anoche en la ciudad de Barcelona. La jornada de reflexión terminó ayer con una cacerolada de signo pacifista convocada por la Plataforma Aturem la Guerra para que los 5,3 millones de electores recuerden la posición de cada partido en el reciente conflicto bélico. Aunque menos intensa que las caceroladas convocadas en plena contienda, la protesta se hizo sentir en especial en los barrios más populares.

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Puntualmente, a las 22.00 horas y a pesar de que llovía un poco y de que Beth acababa de actuar en Eurovisión, en muchos balcones de Barcelona volvieron a sonar las cacerolas. La protesta no tuvo la intensidad que alcanzaron las celebradas al principio de la contienda, pero se hizo sentir de forma nítida en los barrios de Gràcia, Poble Sec y Sants, así como en las zonas más pobladas del Eixample. La Plataforma Aturem la Guerra convocó la cacerolada "para recordar la posición del Gobierno español en el conflicto de Irak" y también como "muestra de rechazo" a la polémica resolución de la Junta Electoral Central que limita la exhibición de eslóganes contrarios a la guerra en los colegios electorales o sus proximidades.

Cazuelas, llaves, pitos, sirenas, y hasta petardos fueron utilizados durante la protesta, que como las anteriores duró 15 minutos. En algunos lugares tomó forma de pasacalle. A la hora señalada, un centenar de personas, la mayoría miembros de la plataforma que a lo largo de todo el día habían participado en unas jornadas sobre paz y democracia celebradas en la Universidad de Barcelona, partieron de la ronda de la Universitat y se dirigieron a la plaza de Sant Jaume. A su llegada a La Rambla, cortaron el tráfico en dirección al paseo de Colom y numerosos coches y autocares se sumaron a la protesta con el claxon.

De Nou Barris a La Rambla

Mariano Gutiérrez, un taxista de Nou Barris de 34 años, se desplazó expresamente desde su barrio hasta el centro para "hacer ruido y por respeto a las víctimas de esta guerra". Volante y tapas de cacerola en mano, animaba a través de la radio a sus compañeros taxistas para que se acercaran hasta la calle de Ferran. En Gràcia, los vecinos se reunieron en la plaza de Rius i Taulet e improvisaron un pasacalle por las calles adyacentes.

Por la tarde, una veintena de jóvenes que querían hacer una paella popular en la plaza de Francesc Macià como protesta contra la guerra de Irak fueron desalojados por la Guardia Urbana. Según los jóvenes, los agentes les indicaron que "estaban prohibidos los actos con connotaciones políticas durante la jornada de reflexión".No es un partido, no luce candidato y no tiene programa, pero sus acciones y opiniones cuentan. La Plataforma Aturem la Guerra, que surgió como una agrupación de ciudadanos anónimos en desacuerdo con la invasión de Irak, ha renacido después de varias semanas y ha desarrollado una política activa en los días previos a la jornada electoral. Antes de que la Junta Electoral Central (JEC) emitiera su polémico veredicto sobre el uso de pegatinas o chapas a la hora de ir a votar, esta organización ya se había movilizado de nuevo.

"El lunes pasado ya teníamos preparado todo el nuevo material, y el martes se conoció la resolución de la JEC", explicó el viernes Montse Maronda.

Ayer, día de reflexión, la plataforma organizó una jornada de debate centrada en tres temáticas: la cultura democrática, la de la paz y la nueva cultura de resistencia. A lo largo de todo el día, miembros de la plataforma de todas la edades, niños incluidos, fueron acudiendo a la Universidad de Barcelona para asistir a alguna de las charlas programadas.

Antes de la celebracíón de la comida popular en el regio edificio universitario, miembros del colectivo colgaron una cincuentena de carteles junto a colegios electorales en la plaza de Castilla y junto al Centro de Cultura Contemporánea. Con los lemas Vota no a la guerra y Guerra Nunca Máis, los carteles quieren recordar que hace apenas unas semanas Barcelona fue considerada capital mundial de la paz. "Veremos en qué queda todo esto", sostenìan, expentantes, varios de los participantes en las jornadas.

Reunión del G-8

Tica Font, vicepresidenta de Justícia i Pau, desgranaba pacientemente ayer en la sala de actos de la universidad las cifras del descontento. Comparaba las cifras de quienes padecen hambre, falta de escolarización y enfermedades y las de los niños que viven en la calle con las de los presupuestos militares y las multimillonarias ganancias de las empresas armamentísticas. "Lo que tenemos que saber es cuánta gente vive del uso cotidiano de la violencia, y digo vivir, no utilizarla", explicaba Font ante un público ya muy convencido.

La plataforma ha repartido en los últimos días más de 120.000 carteles y pegatinas con lemas alusivos a la guerra para que sus seguidores las lleven puestas durante la jornada electoral, y ha convocado una nueva manifestación para el próximo domingo 1 de junio contra la ocupación de Irak y Palestina. Por otra parte, unas 150 personas se han apuntado al viaje organizado para protestar contra la reunión de los países que componen el G-8 en Evian (Francia).

Los organizadores saben que no podrán acceder al lugar en el que se reúnen los mandatarios de los ocho países más ricos y que tendrán que quedarse en un barrio de las afueras, en Annemasse, porque tienen impedido el acceso a la ciudad, pero de todos modos mantienen la convocatoria.

Los candidatos a la alcaldía de Barcelona posaron ayer para El PAÍS frente al edificio que albergará el centro del convenciones. Imma Mayol fue la última en colocarse y Joan Clos el primero en bajar del podio al que se les pidió que subieran para la foto. Los candidatos se mostraron relajados, pero expectantes ante lo que las urnas vayan a decir hoy.
Los candidatos a la alcaldía de Barcelona posaron ayer para El PAÍS frente al edificio que albergará el centro del convenciones. Imma Mayol fue la última en colocarse y Joan Clos el primero en bajar del podio al que se les pidió que subieran para la foto. Los candidatos se mostraron relajados, pero expectantes ante lo que las urnas vayan a decir hoy.CARLES RIBAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 24 de mayo de 2003.

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