Análisis:LAS 'PRIMARIAS' DEL PP
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

¡Volver a empezar bien!

Para Rato, candidato a delfín, el PP vuelve, tras la guerra, a empezar a hacerlo bien

El vicepresidente segundo y ministro de Economía, Rodrigo Rato, no pudo ser más elocuente el martes 22 de abril, un día después de la reunión de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular.

- Ayer empezamos otra vez haciéndolo bien, dijo.

¿Qué había pasado el día anterior? El presidente del Gobierno, José María Aznar, había anunciado, durante la reunión de la mañana con los más altos dirigentes del PP, medidas de apoyo a la creación de empleo a casi un mes de las elecciones municipales y autonómicas del próximo 25 de mayo. Pero también hubo otra cosa: Aznar apareció la noche del lunes 21 en la primera cadena de Televisión Española. El formato fue esta vez diferente. Al responsable de los servicios informativos de TVE, Alfredo Urdaci, se sumaron otros dos periodistas: el editor de Informe Semanal, Baltasar Magro, y el director de informativos de Radio Nacional de España, Manuel Ventero. Aunque las preguntas de Magro -las razones de la invasión de Irak, la inexistencia de armas de destrucción masiva y otras- resbalaron en Aznar como por una moderna sartén de teflón, el diseño de la operación fue más creativo que el sempiterno cara a cara. Aznar acusó a la oposición comunista y socialista -un latiguillo que es el gran leitmotiv publicitario del PP- por el radicalismo, el caos y el extremismo que amenazan a España, pero al menos lo hizo en un tono coloquial. Esto a candidatos como Rodrigo Rato y a Mariano Rajoy les gusta más.

Aznar cree que todavía puede sacar rendimiento de su política exterior de cara a las elecciones

Volver a empezar, parafraseando a Rato, supone dejar atrás el capítulo de una etapa caracterizada por el monopolio de la guerra en las preocupaciones políticas diarias de los españoles en los últimos meses. Supone, vino a decir el vicepresidente con aspiraciones de delfín, volver a colocar como el eje de la campaña electoral la situación política, económica y social de España. La política exterior, pues, debería, siempre según gente como Rato y Rajoy, quedar relegada a un segundo plano.

¿Es este deseo compatible con la visión de José María Aznar? Existe una división de trabajo. El presidente del Gobierno sigue apostando por mantener el perfil dinámico de lo que estima ha sido y es su actitud de apoyo al presidente norteamericano George W. Bush. El pasado miércoles, Bush habló con Tony Blair y con José María Aznar por teléfono. A ambos les transmitió su preocupación por la actitud de Irán en el fermento chiíes iraquíes -quienes se han convertido en el zurriago de las potencias ocupantes en Irak- y les solicitó que, como ya hicieran con Siria, transmitieran a través de sus contactos su esperanza de que el régimen iraní colabore con Washington. Tanto Blair como Aznar enviaron el recado con urgencia.

Aznar cree que todavía se puede sacar alguna ayuda de la política exterior para la próximas elecciones del 25 de mayo. El presidente del Gobierno ha aprovechado una antigua invitación de la American Jewish Association, la poderosa organización judía norteamericana, para su calendario electoral. El 6 de mayo, Aznar se entrevistará con Kofi Annan, secretario general de Naciones Unidas, en Nueva York. Annan, que esta semana denunció en Ginebra la ilegalidad de la invasión de Irak e insistió en que se debe cumplir la Convención de Ginebra, es en estos momentos la bestia negra de los halcones que rodean a Bush.

Fuentes informadas han indicado que Aznar aprovechará su viaje a Nueva York para pronunciar un discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Desde los primeros días de abril pasado, España preside el Comité contra el Terrorismo creado después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Es una norma de cortesía que cuando el presidente de un país o el primer ministro, o simplemente un ministro desea hablar en el Consejo de Seguridad sobre un asunto de "relevancia mundial", el presidente en ejercicio le haga un sitio en la agenda. El embajador español ante la ONU, Inocencio Arias, ha solicitado, según dijeron fuentes solventes a este periódico, al embajador de Pakistán, país que presidirá el Consejo de Seguridad en el mes de mayo, un hueco en la agenda de dicho organismo, algo que será definido mañana lunes 28.

Aznar, pues, prepara un fuerte mensaje antiterrorista a los quince miembros del Consejo de Seguridad. Después de su paso por Nueva York, Aznar viajará a Washington para visitar a Bush en la Casa Blanca, donde insistirá sobre el plan de paz de Oriente Próximo y la necesidad de una segunda Conferencia de Madrid. Foto con Bush, pues, sí; pero también con Kofi Annan; y ante el Consejo de Seguridad..., y cena con los dirigentes de la asociación judía de Estados Unidos. Para equilibrar las cosas habrá que buscar alguna foto... con un representante palestino.

Aznar y sus delfines esperaban que el péndulo preelectoral, inclinado a favor del PSOE, bajara lo suficiente como para asegurar la victoria de Alberto Ruiz- Gallardón por mayoría absoluta en el Ayuntamiento de Madrid. Ya creen que las tienen todas consigo. Aun cuando el PP cree que perderá las elecciones municipales a escala nacional por un guapo número de votos, si logra que el ¡no pasarán! -dirigido al PSOE e Izquierda Unida- cale en Madrid, podrá camuflar una eventual derrota. Ruiz-Gallardón quiere, además, ganar por una mayoría absoluta holgada.

Y, por ello, insiste el candidato en que, incluso, los que se movilizaron contra Aznar en guerra deberían votarle a él, Ruiz-Gallardón, por sus propios méritos. Véase, si no, el audaz guiño al juez Baltasar Garzón, cuyo derecho de expresión como ciudadano ha defendido Ruiz-Gallardón.

¡Lástima que le haya faltado tiempo para ofrecer al juez un puesto en su lista!

George W. Bush y José María Aznar, en la Casa Blanca en mayo de 2002.
George W. Bush y José María Aznar, en la Casa Blanca en mayo de 2002.AP

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