Reportaje:GUERRA EN IRAK | El rescate de la soldado

Mohamed salvó a Jessica

Un iraquí arriesgó su vida ante los 'fedayin' y ante los 'marines' para lograr el rescate de la soldado Lynch

Cuartel general (Irak) - 04 Apr 2003 - 00:00 CEST

Mohamed, un gregario abogado iraquí de 32 años, fue al hospital en Nasiriya un día de la semana pasada a visitar a su esposa, que trabaja allí como enfermera, cuando notó la presencia de agentes de seguridad. Con curiosidad, hizo preguntas y un médico amigo le dijo que un soldado estadounidense estaba allí.

Algo le hizo querer ir y verlo. El médico lo llevó hasta al primer piso del ala de emergencias, donde le señaló al soldado a través del cristal de una ventana interior: una joven mujer yacía en una cama, vendada y cubierta por una sábana blanca.

Con ella, había un hombre imponente, vestido todo de negro. Mohamed miró mientras el hombre abofeteaba a la soldado con su palma abierta; luego, de nuevo, con el revés de su mano. En ese momento, Mohamed piensa hoy, decidió hacer algo. Al día siguiente, cuando el hombre de negro no estaba allí, Mohamed se coló para ver a la joven. "No te preocupes, no te preocupes", le dijo.

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Se puso entonces en marcha uno de los momentos más dramáticos de las primeras dos semanas de la guerra. Cinco días después, Mohamed localizó a los marines y les dijo lo que sabía, helicópteros Black Hawk se abalanzaron sobre el hospital cubiertos por la oscuridad y un comando fuertemente armado asaltó el edificio. Con mapas dibujados a mano por Mohamed y su esposa, los comandos encontraron rápidamente a Jessica Lynch herida y se la llevaron hacia la salvación.

Mohamed dijo que decidió salvar a la soldado de 19 años porque no podía soportar verla golpeada en el hospital. "Mi corazón estaba cortado", recordó el miércoles sobre su reacción cuando la vio. "Decidí ir a hablar con los estadounidenses y contarles esta historia". Mohamed y su familia fueron evacuados a este crudo campamento desierto en helicóptero ayer para pasar la noche antes de llevarlos a un centro de refugiados en el puerto de Um Qasr.

"Él es una especie de inspiración para todos nosotros", dijo el teniente Rick Long. Si no fuese por su ayuda, añadió, los marines nunca podrían haber rescatado a la soldado Lynch.

Lycnh formaba parte de la compañía 507ª de Mantenimiento que hizo un giro equivocado en la ciudad de Nasiriya en la orilla del río Éufrates, el 23 de marzo, y cayó en una emboscada preparada por paramilitares iraquíes. La fuerza de invasión estadounidense estaba siendo atacada por los fedayin, una milicia entrenada por el hijo de Sadam, Uday. Varios soldados resultaron muertos en el ataque. Cinco fueron capturados y siete están aún en la lista de desaparecidos en combate.

En un hospital alemán, Lynch se sometió a una operación para arreglar una fractura que estaba apretando un nervio. Tiene las piernas y un brazo rotos. Habló por teléfono con sus padres en Palestina (Virginia, Estados Unidos).

Mohamed, cuyo apellido se mantiene en secreto a petición de los marines, liberó la cadena de los hechos que llevaron al rescate de Lynch. Mohamed nació en Nayaf, una ciudad sagrada para los musulmanes shiíes, como él. Estudió leyes y un poco de inglés en Basora, en el sur de Irak, y se convirtió en abogado. Él y su esposa hicieron lo que pudieron para tener una vida decente para ellos y su hija. Tenían una casa y un coche ruso. Pero, como Mohamed dijo, esperaban el día de la caída de Sadam Husein.

El mismo día que vio a través de la ventana a Lynch, según explicó a los marines, Mohamed salió del hospital en busca de los estadounidenses. Los marines habían tratado de asegurar una ruta en la zona este de Nasiriya para que los convoyes de suministros básicos pudieran circular a través de un par de puentes sobre el Éufrates. Mohamed dijo que caminó diez kilómetros fuera del centro de la ciudad antes de llegar hasta los marines. Dijo que se aproximó a ellos con las manos levantadas. "¿Qué quiere?", le preguntó un marine. "Tengo información importante sobre una mujer soldado en un hospital", respondió.

Mohamed asumió un gran riesgo, no sólo al desafiar a las autoridades iraquíes, sino también al acercarse a los marines. En algunas ocasiones durante la guerra, los fedayin se han vestido de civiles para acercarse a las tropas estadounidenses, algunas veces fingiendo su rendición, para disparar a corta distancia. Tropas estadounidenses han disparado también a civiles en puestos de control.

Mohamed arriesgó su vida para ayudar a una desconocida. Él y su familia han llegado a la base estadounidense llevando sólo como equipaje su ropa y un manta. "Ella no habría vivido", dijo simplemente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de abril de 2003.

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